A poco de encontrarme con mis entrevistados, hombres, gays y buenos viajeros, -y que de ahora en más serán referidos como los expertos o bajo conceptos sinonímicos- los estereotipos comienzan a derrumbarse.
Primero: los hombres gays no son todos unos cultores del físico, promotores de lo light y fanáticos del packaging verde, como suelen aparecer en los folletos. Mis entrevistados piden café con leche y tres medialunas, no una ni dos ni tostaditas con Mendicrim, sino tres medialunas.
Hay un segundo mito que se derrumba a la par de la imagen prototípica, y que viene de la mano de mi primera pregunta.
Pregunto: ¿Cuáles son los atractivos que más seducen a los turistas del segmento LGBT?
Me responden: “Antes que nada, los mismos que seducen a los heterosexuales o de cualquier otro grupo: la cultura, las bellezas naturales, las compras, la actividad nocturna…”.
Bueno, ¿pero hay destinos íconos para la comunidad?, insisto.
“Sí, claro”, –se apiadan de mí–. “En América Latina, Buenos Aires es hoy por hoy el destino por excelencia, que incluso ha desplazado a Río de Janeiro”, aseguran.
¬–¿Algo tendrá entonces?
–“Sí, los paseadores de perros, por ejemplo, son uno de los atractivos más fuertes para los hombres gay. Por lo general son jóvenes, lindos, tienen rasgos latinos, cuerpos marcados y, lo que no es menor, no existen en otro lugar del mundo”.
La charla transcurre en un café del barrio porteño de Congreso, a pocos metros del Palacio Legislativo donde el 15 de julio de 2010 los senadores aprobaron la Ley de Matrimonio Igualitario, un hecho que situó a Argentina como el primer país de América Latina en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo su territorio.
Según los expertos, eso fue fundamental para el país en su estrategia de posicionarse como uno de los destinos preferidos por el segmento de turistas LGBT.
“Visto desde afuera es decisorio”, aseguran. “Un turista entiende que este es un país gay welcoming –un concepto superador al de gay friendly– solo por el hecho de haber aprobado el matrimonio igualitario, aunque por supuesto subsista la homofobia en ciertos contextos de la vida cotidiana”.
Canadá –que junto a Argentina son los únicos países donde también los extranjeros pueden casarse–, Holanda, España, Portugal, Bélgica, Noruega, Suecia, Sudáfrica e Islandia –cuya presidenta es lesbiana–, conforman el decálogo de los estados que han legalizado el derecho en su máxima expresión.
BUENOS AIRES: ARTE Y MODA.
En los últimos años Buenos Aires se ha posicionado como uno de los destinos preferenciales del segmento LGBT.
Más de 12 mil viajeros ABC1 de América del Norte y Europa escogieron –según una encuesta reciente de la Cámara de Comercio Gay Lésbica de nuestro país– a la capital de Argentina como primer destino en la región.
¿Qué fue lo que llevó a esta situación, además de la ley mencionada, los paseadores de perros “y las demostraciones de afecto entre hombres, sobre todo la de dos policías que se saludan con un beso”, puntualizan mis entrevistados?
Los expertos dicen que Buenos Aires tiene el estilo europeo de París pero con una diferencia que la vuelve única: la movida gay dura las 24 horas. Además, comparativamente con las metrópolis del Viejo Continente es mucho más económica; y respecto de las ciudades más importantes de la región es más segura.
Actualmente existe una oferta de más de 100 bares, restaurantes y discotecas concentrada en los barrios céntricos: Palermo, San Telmo -que además seduce por sus paseos dominicales en medio de chucherías y antigüedades en su ya clásica feria-, y Recoleta.
Además, las galerías de arte moderno, los museos y las tiendas de ropa de diseño están entre los elementos que más valor añaden a estas zonas.
También existen detalles únicos, como “Otras Letras”, que es la única librería especializada en temática LGBT de América Latina, en Soler 4796, Palermo.
Recoleta aglutina la mayor oferta museística de la ciudad, en la que se destacan el Museo Nacional de Bellas Artes, el Centro Cultural Recoleta, el Malba, con la colección de arte moderno latinoamericano más importante de Buenos Aires; y el Museo Evita, quizás uno de los preferidos por los turistas del colectivo LGBT. Ya sea por su reivindicación de los derechos de las minorías, o por el musical de Alan Parker que catapultó su figura desde Hollywood al mundo, Eva Perón es un significante muy preciado para la comunidad gay internacional. El recorrido de la casona que aloja el museo se puede complementar con la visita a la tumba de la líder política, en el cementerio de Recoleta, vecino de la plaza Francia, un espacio verde con una de las ferias artesanales más completas de la ciudad.
Si bien Recoleta es el barrio por excelencia de las galerías de arte, los turistas gay se inclinan por los reductos de San Telmo y Palermo. Allí, el arte moderno, la fotografía e incluso la indumentaria cuentan con una característica altamente valorada: la exclusividad y la posibilidad de llevarse una pieza no solo única sino diseñada para el cliente.
El tejido palermitano que une las plazas Serrano y Armenia constituye el polo de diseño más importante de Buenos Aires, donde se distribuyen alrededor de 50 tiendas de marcas de ropa de diseño, entre locales de muebles, objetos, librerías y una oferta gastronómica que abarca desde el recetario tradicional argentino hasta las especialidades de la cocina internacional.
Contratando un buen personal shopper es posible acceder a diseñadores que realizan trabajos exclusivos; e incluso adquirir productos de marcas que no salen al mercado.
En el rubro diversión nocturna, las discotecas favoritas de los turistas gay son Contramano, The Sub, Glam, Angel´s y Amerika, solo por dar algunas coordenadas.
Y si lo que se busca es un buen plato en un ambiente más que ameno, el GPS del viajero deberá recalcular hacia Mitre 1571, domicilio de Inside, el único restaurante gay de Buenos Aires.
La calle Corrientes es otro de los polos de atracción. La calidad de los espectáculos que se presentan en la famosa avenida porteña no se encuentra en ninguna otra ciudad de América Latina, puntualmente la de los musicales –como Freddie, protagonizado por Hernán Piquín y al que asistieron mis entrevistados la noche anterior a nuestro encuentro-.
TANGO QUEER.
El tango se ha ganado un espacio de preponderancia en las expectativas del viajero gay. Bailar el tango en Buenos Aires es casi una obligación. Y sitios no faltan: entre los más populares, Esquina Carlos Gardel y Tango Porteño acaban de incorporar un cuadro gay al espectáculo. Es que el 20% de los asistentes pertenecen a la comunidad, y donde hay demanda hay mercado.
Y si se abre un mercado no faltan aquellos que saben como asistirlo: como por ejemplo La Marshall, en Maipú y Corrientes, la primera milonga gay de Argentina, que lleva ese nombre en honor a la artista Niní Marshall.
Aunque sin dudas es el Festival de Tango Queer de Buenos Aires, que este año se realizará del 14 al 20 de noviembre, el evento que más seduce a los viajeros de la comunidad que buscan llevarse una verdadera experiencia tanguera de Argentina.
CAPITALES EUROPEAS.
Si seguimos el criterio planteado al inicio de este artículo, respecto de que los turistas gay tienen las mismas preferencias que sus pares de cualquier segmento, entonces habría que hacer un compendio de todas las capitales europeas y sus atractivos, lo que resultaría sencillamente tedioso.
Por eso vamos a acotar el universo. Londres, Berlín, Madrid y París, solo por citar algunas, aparecen hoy como las primeras opciones de los viajeros LGBT en el Viejo Continente.
Londres fue la primera ciudad europea en acuñar el apodo de capital gay, siendo actualmente la urbe donde viven más homosexuales y la que recibe más viajeros de la comunidad.
El Soho es el primer barrio gay europeo. Tanto es así que hace dos años en esa zona londinense se inauguró la primera oficina de turismo exclusivamente dirigida al segmento LGBT del mundo.
El barrio cuenta con tiendas, bares, restaurantes, clubs y pubs emblemáticos, como Rupert St., The Yard, Bar Code, Admiral Duncan, Escape o G.A.Y., y es sin dudas uno de los más activos y animados de la ciudad.
Con el pasar de los años han surgido otras zonas friendly, como Brixton, al sur del río Támesis; o King Cross, al norte de la ciudad. Además, Londres es considerada la capital del shooping europeo, y para practicar esta “disciplina” nada mejor que Oxford St., Covent Garden, los grandes almacenes Selfridgfes y Harrods.
Más míticos aún resultan los mercados de barrio, como el reconocido Portobello, en Notting Hill; y Camden Town, antiguo enclave punk y hoy escaparate de la modernidad y la extravagancia.
Además Londres aglutina una oferta cultural de relevancia sublime con la tríada conformada por el British Museum, la Tate Modern y la National Gallery.
Ya en la década de 1920, Berlín era considerada una ciudad de gran vida gay. Con la llegada del nazismo, los homosexuales internados en los campos de concentración eran identificados con un triángulo invertido de color rosa. Como homenaje a los asesinados, en la actualidad este símbolo es usado por asociaciones que luchan contra la discriminación de género.
Hoy la capital de Alemania vuelve a estar entre los destinos más abiertos del mundo, y a la par de los atractivos que la hacen famosa a nivel internacional, una serie de barrios, tanto al este como al oeste de la ciudad, se están posicionando con una oferta exclusiva para la comunidad LGBT: Schöneberg; Prenzlauer Berg, sitio de los famosos clubes nocturnos Guppi, Geburtstagsclub y Pfefferbank; el Eastside Gallery de Friedrichshain, donde se conserva 1 km. del original Muro de Berlín intervenido por artistas de todas las nacionalidades, dando lugar a la exposición de arte al aire libre más importante del orbe; Berlin-Mitte y Kreuzberg, barrio con una gran impronta turca dada por los inmigrantes de ese país.
Madrid es dueña de uno de los barrios gays más conocidos del mundo: Chueca, un tradicional sector de la ciudad reconfigurado a la modernidad y que hoy cobija a la moda y el diseño de vanguardia; la gastronomía, la música y las discotecas más divertidas de la ciudad.
Aquí el ocio, la oferta cultural y de compras se concentran en las calles Fuencarral y Hortaleza. Un sitio imperdible es el Mercado de Fuencarral, donde conviven un centro especializado en tatuaje y piercing y más de 60 locales ocupados por tiendas de ropa y accesorios, peluquerías, zapaterías, discos y una galería de arte.
En Chueca los madrileños y los turistas estiran las noches hasta la madrugada y más también. Y es en Chueca donde se organiza –según los expertos– el mejor pride del mundo, una fiesta que dura una semana y que culmina con una enorme y multitudinaria marcha.
París siempre fue una ciudad bohemia, abierta y tolerante. En la actualidad cuenta con innumerables sitios de preferencia para los turistas del segmento LGBT, la mayoría de ellos en el céntrico barrio de Marais (3º y 4º arrondissement), que además está muy cerca de los imperdibles de París: Notre Dame, Ste-Chapelle, la plaza de la Concordia, el barrio Latino y los Campos Elíseos, el Museo del Louvre y el Museo d’Orsay. Y a pasos del Metro, que con su amplísima red es el mejor medio para acceder a la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, el barrio de Montmartre y el Sacré Coeur, entre otras bellezas de la Ciudad Luz.
El Open Café y Le Cox son símbolos gays de Marais, un barrio caracterizado por sus coquetas calles, la plaza des Vosges, el Hôtel de Ville, el Museo Picasso y tiendas de ropa y decoración.
El Raidd Bar es famoso por sus shows de danza bajo la ducha, mientras que otro de los clásicos parisinos es el Banana Café, sobre todo para los hombres.
El sur del Marais, en el encuentro de la rue Du Roi de Sicile y des Ecouffes, es el punto de reunión de las mujeres gays, ya que cobija tres de los principales bares para lesbianas de París y el único sex-shop exclusivo.
Los barrios Les Halles y de Montorgueil (1º arrondissement) fueron el corazón de la vida gay de 1970 a 1990, antes del despegue del Marais, y si bien son más discretos conservan algunos detalles únicos heredados de aquellas décadas ya lejanas.
Finalmente, fuera del Marais y de las zonas más tradicionalmente LGBT, merece destacarse Le Queen, la reina de las discotecas gays de la Ciudad Luz.
SAN FRANCISCO Y NUEVA YORK.
En 1970, miembros del Frente de Liberación Gay de San Francisco interrumpieron una conferencia de la American Psychological Association protestando contra los psiquiatras que veían la homosexualidad como una enfermedad, lo que se considera como uno de las primeras intervenciones políticas de la comunidad.
Por eso San Francisco es considerada la capital mundial de la comunidad gay.
El destino de la península de California, internacionalmente conocido por el Golden Gate y la prisión de Alcatraz, ostenta el barrio gay más grande del mundo: el bohemio y nocturno Castro District, famoso por su Gay Pride Festival que nace en el cruce de la calle Castro y la avenida Market, y concentra a miles de personas.
El centro del Castro District, también llamado “las cuatro esquinas más gays del mundo”, está repleto de locales, cafés y bares gays, y tiene la segunda concentración más alta de parejas del mismo sexo en Estados Unidos.
El primer puesto se lo lleva Nueva York, donde la cultura gay se manifiesta como en ninguna otra ciudad (a excepción de Provincetown –apuntan mis entrevistados–, un pequeño enclave cercano a Boston que puede llegar a recibir 14 mil turistas gays en una semana).
Pero Nueva York es la Gran Manzana de este mundo, y su West Village y Chelsea son los vecindarios gays por excelencia. Locales como Spirit, Roxy, Palladium o Earth son referentes para la comunidad en todas las latitudes.
Washington Square es el epicentro del movimiento gay en la ciudad, mientras que Christopher St., con el bar Stonewall, que sirvió de punto de reunión de la revolución gay, le va en zaga.
En junio toda la urbe es protagonista del desfile anual del orgullo gay, donde participan miles de personas de todas las edades y nacionalidades.
Nueva York es el destino que más actividades y eventos ofrece a los turistas LGBT, el dueño de la mayor calle comercial del orbe, la 5ª Avenida; y la ciudad que cobija una de las librerías más grandes de la comunidad, la “Creative Visions Bookstore”.
Lo que ell@s quieren
CANCUN SE SUBE AL TREN
Cancún, la perla de la Riviera Maya mexicana, está incursionando en el turismo gay, y aunque recién incipientemente tiene más de 100 motivos como para posicionarse entre los favoritos del futuro.
Por supuesto que su principal valor son sus playas paradisíacas, complementadas con una oferta hotelera de excelencia caracterizada por la presencia de grandes resorts y una oferta propuesta cultural centrada en la cultura maya, cuyos misterios ganan cada vez más adeptos.
A esto hay que sumarle la cercanía con Estados Unidos, una potencia generadora de turistas gay que buscan, además de los servicios de los resorts de playa, cruzar la frontera para dar rienda suelta a la desinhibición absoluta.
Por otra parte, y esto tiene que ver con la maduración del destino, recientemente se ha creado una cámara que nuclea la oferta para el segmento, mientras que desde hace algunos meses Cancún fue protagonista de la apertura del primer hotel gay de todo el estado de Quintana Roo, el Adonis Tulum.
HOTELES BOUTIQUE
Tanto en Argentina como en cualquier otro destino del mundo, los hoteles boutique y los llamados "de diseño" están entre los preferidos del segmento LGBT. Los establecimientos así catalogados ofrecen servicio personalizado, privacidad, lujo, estilo y propuestas wellnes de primer nivel, aspectos altamente valorados por los viajeros ABC1 de la comunidad.
Un estudio titulado "Ricos, gays y viajeros" arrojó que el 87% de los turistas gays de este segmento socioeconómico prefiere alojarse en hoteles boutique o de diseño, mientras que el 90% jamás lo haría en un alojamiento que no acredite 4 estrellas en su fachada. Finalmente, el 85% se fija en la calidad antes que en la tarifa a la hora de escoger su alojamiento.
En Buenos Aires uno de los hoteles insignia es el Axel Hotel, de la cadena homónima, con establecimientos en Barcelona y Berlín, mecas mundiales del turismo gay.
Temas Relacionados

