El cerro Aconcagua es uno de los principales atractivos turísticos de Argentina. Ese “gigante de piedra” sobre el que estudiábamos en la escuela primaria y que a la distancia incluso impone respeto y fascinación. Se trata de la montaña más alta del país y de la región, con 6.962 msnm y se encuentra ubicado dentro del Parque Provincial Cerro Aconcagua, en Mendoza.
Desafío Aconcagua
Este paraje único desafía todos los años a andinistas profesionales y a viajeros intrépidos. Hacer “cima” es la meta de viajeros de todas las latitudes. En tal sentido, Francisco Martínez Luque, director de Culmen Outdoors empresa que organiza expediciones al Aconcagua, explicó: “La montaña posee rutas normales (o de trekking de alta montaña), a la que se animan la mayoría de los viajeros. Estas rutas demandan entre 15 y 20 días de ascenso hasta llegar a la cumbre. En ese tiempo se recorren varios campamentos. El primero es el de Los Horcones a 2.800 msnm, luego se pasa al de Confluencia a 3.200 msnm, y finalmente el de Plaza de Mulas (el principal campamento base del Aconcagua) a los 4.400 msnm. La mayoría de las expediciones pasan allí cuatro o cinco días aclimatándose y adaptándose a la altura. Después hay otros lugares de acampe hasta llegar a la cumbre, como Plaza Canadá, Nido de Cóndores y Berlín, entre otros. Para las personas que no son andinistas, el ascenso óptimo por día es de 500 metros de desnivel, para aclimatar el cuerpo. Pero depende mucho de cada expedición, de cada grupo y del entrenamiento”.
Además, Martínez Luque remarcó que el éxito de una expedición de estas características depende las tres “E”: Entrenamiento, Equipamiento y Espíritu. Cada viajero sabe por qué elige este desafío y cuál es su motivación pero hay que estar preparado mentalmente para afrontar estos días de exigencia y de convivencia. Por eso se deben encaran estas excusiones pensado en el maravilloso contacto con la naturaleza y tomando como base la alegría, la convivencia y la solidaridad”.
Asimismo, vale aclarar que al Aconcagua se puede ascender de manera particular (sólo o en grupo) o con empresas prestadoras de servicios, que se encargan de la logística, traslados, hospedajes, seguros y permisos, entre otras facilidades. Además, existen prestadores de servicios que organizan campamentos de lujo, con carpas con comedores, camas y servicios de primer nivel en alta montaña. Están disponibles opciones para todo tipo de viajero, desde el que elige cargar sus provisiones hasta quienes pagan por un porteador que les lleve la mochila y hasta el agua.
Por otra parte, cabe aclarar que, además de las rutas normales en las que se asciende a través de un trekking, existen rutas más técnicas, como la Pared Sur con 3.000 m. de desnivel. Estos últimos tramos son los elegidos por las andinistas profesionales de todo el mundo.
EL EQUIPAJE.
A su vez, hay que tener en cuenta que el clima es uno de los principales factores a tener en cuenta al planificar la expedición. En la montaña se dan condiciones de escasa humedad, gran radiación solar, vientos muy fuertes, amplitud térmica, tormentas eléctricas y rápidos cambios meteorológicos. Por tal motivo, la temporada oficial de visita se extiende del 15 de noviembre y el 15 de marzo. E incluso durante el verano, por encima de los 5.000 msnm, se pueden presentar temperaturas de hasta -20ºC durante las noches, y en la cumbre, aún durante el día pueden llegar a ser de -30ºC.
Para superar estas condiciones, el viajero debe contar con un equipo de montaña básico, que le permita evitar lesiones o incluso salvar su vida. Por este motivo, desde la Administración del Parque recomiendan disponer de una adecuada indumentaria.
La mejor manera de organizar las prendas es dividirlas por capas. La 1º piel es la que estará en contacto directo con el cuerpo (pantalones, camisetas y medias) y su función es la de permitir la salida del sudor, manteniendo la piel seca. Por eso debe lo ideal es que el material de esta capa sea de poliéster. No es recomendable el uso de prendas de algodón, ya que éstas mantienen la humedad y ayudan a disminuir la temperatura corporal.
La 2º piel tiene que funcionar como un aislante térmico, manteniendo el calor generado por el cuerpo y favoreciendo la evacuación de la humedad. Esta piel está compuesta por diferentes tipos de tejidos, siendo el más usual el polar. Las prendas de esta capa son pulóver, chaleco, gorro, guantes y medias.
Luego la 3º piel debe ser completamente impermeable, transpirable y rompeviento. La combinación de dichas cualidades hará que, en una tormenta o cruce de río, el agua no penetre. Las prendas de esta piel son pantalón, campera, gorro y guantes.
Un dato interesante a tener en cuenta es que el 30% del calor corporal, se pierde por la cabeza, por lo que es imprescindible contar con buenos gorros de abrigo, pasamontañas de polipropileno y pañuelos para el cuello.
Finalmente la 4º piel debe ser un aislante térmico. Lo ideal son las camperas rellenas de pluma o fibra, que ayudan a soportar temperaturas de -10°C a -35°C.
Un elemento fundamental a la hora de encarar la ascensión de un cerro es, sin dudas, el calzado. Este deberá reunir distintas cualidades como absorción del impacto, versatilidad y abrigo. Es fundamental ascender con botas dobles o triples, ya que son las únicas que evitan el congelamiento de los pies.
Por otro lado, hay accesorios que no pueden faltar: grampones de 12 puntas, bastones, mochila para expedición de 120 lt. y mochila más pequeña para el día que se hace cumbre de 20 a 40 lt., linterna frontal y repuesto de baterías, dos pares de lentes de sol con protección solar de 100UV y con cobertores laterales, protector solar de factor elevado, protector labial, bolsa de dormir de Duvet que soporte hasta -30ºC, colchoneta aislante, carpa de altura, calentador de bencina o gas y repuestos (se calcula un repuesto por día para una persona y un repuesto y medio por día para dos personas), olla pequeña tipo marmita, jarro plástico, plato hondo y cubiertos.
En cuanto a la alimentación, debe ser nutritiva a la vez fácil de transportar y conservar. En tal sentido, en el desayuno generalmente se consume té, mate, mate cocido, café, leche en polvo, azúcar, pan lactal, galletas de agua o dulces, cereales y dulces bien sellados. Es recomendable llevar todo en bolsitas pequeñas de tipo ziploc.
Los almuerzos son a base de sándwiches de atún y sardinas en latas o fiambres (jamón cocido, paleta y queso, por ejemplo), juntos con naranjas y manzanas. Mientras que en la cena se recomiendan los platos calientes, elaborados con arroz y fideos semielaborado, sopas instantáneas, salchichas y puré de papas deshidratados, entre otros.
Durante la marcha se pueden ingerir frutas secas, frutas deshidratadas, caramelos y barras de cereales.
En cuanto a las bebidas, se deben ingerir entre 3 y 5 litros de líquido por jornada para facilitar la aclimatación. Lo ideal son los jugos que contienen azúcar y limonadas endulzadas. Se deben evitar los jugos bajas calorías, las gaseosas y las bebidas alcohólicas.
LA PREPARACIÓN.
Antes de encarar el desafío existen algunos requisitos burocráticos que se deben cumplir y una preparación física previa que se recomienda realizar.
“Para cualquier expedición de ascenso, ya sea a la cima del Aconcagua o hasta uno de sus campamentos a 4.000 m. de altura, lo recomendable es hacer un entrenamiento aeróbico previo (trotar, hacer bicicleta o caminar dos o tres veces por semana) y un ascenso a una montaña para saber cómo reacciona el cuerpo en la altura. Además, hay que preparar la cabeza para afrontar entre 15 y 20 días durmiendo en una carpa y conviviendo con un grupo. Sin embargo, vale la pena remarcar que este desafío está abierto a más púbico del que se piensa. Existen casos de personas no vidente o con prótesis en una de sus piernas que lograron hacer cima. Mientras que el rango de edad de viajeros que se animaron a hacer el ascenso va de adolescentes hasta personas de 60 años”, enfatizó Martínez Luque.
En cuanto al segundo requerimiento previo al ascenso, relató: “El Parque Provincial el Aconcagua es el organismo que expide los permisos de ingreso, se pagan en pesos argentinos para los locales o en dólares para los extranjeros. Hay permisos de 3, 7 y 20 días (sólo este último implica el ascenso a la cumbre). Con este canon se paga el mantenimiento del parque, el apoyo de los guardaparques, el funcionamiento de los campamentos de altura y el helicóptero de rescate en el caso de ser necesario, entre otro servicios”.
Cabe recordar que los permisos se adquiere en el Centro de Atención Visitantes del Parque Provincial Aconcagua, previo registro en su página web o a través de un prestador de servicios habilitado.
Una vez en el parque, esta habilitación se debe presentar a los guardaparques apostados en los puestos de Los Horcones, para quienes realizan la ruta normal.
Cómo llegar: La ciudad de Mendoza es una de las localidades mejor y más servidas desde el punto de vista de la conectividad aérea. Aerolíneas Argentinas y Austral cuenta con más de 40 vuelos semanales. Para quienes eligen llegar por tierra, la ciudad capital se encuentra a 1.000 km. de Buenos Aires y se accede por la RN 7. Por esta misma vía se llega al Parque Provincia Aconcagua, a 183 km. de la capital provincial.
Informes: • Ministerio de Turismo de Mendoza: (0261) 4492000.
• Centro de Atención Visitantes Parque Provincial Aconcagua: Avenida San Martín 1143, piso 1º, Ciudad de Mendoza o (0261) 4258751.
• Culmen Outdoor: info@culmenoutdoor o (0381) 5490322.
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