Viajar a Buenos Aires tiene una parada casi obligada para quienes disfrutan de una buena carne. En pleno barrio de Palermo funciona Don Julio, la parrilla que fue elegida como la mejor del mundo y que se transformó en un destino gastronómico por derecho propio.
Buenos Aires: así es Don Julio, la "mejor steakhouse del mundo"
En Buenos Aires, Don Julio reúne carnes premium, casi dos mil etiquetas y el liderazgo de Pablo Rivero para coronarse como la mejor parrilla del planeta.
Buenos Aires: así es Don Julio, la "mejor steakhouse del mundo"
Pedimos disculpas a vegetarianos y veganos, pero hablar de la capital argentina sin mencionar su tradición carnívora sería incompleto. Y dentro de ese universo, Don Julio ocupa hoy el lugar más alto del podio internacional.
Los premios y rankings que respaldan a Don Julio
El reconocimiento no es casual. Don Julio integra el grupo de cinco restaurantes argentinos que ostentan una estrella Michelin, una distinción que ya por sí sola lo coloca entre los más destacados del país.
A esa credencial se suman otros galardones de peso. En la lista 50 Best Restaurants aparece en el puesto número 10, codeándose con la elite gastronómica global. World Best Steaks lo ubicó en el primer lugar de las 101 mejores parrillas del planeta, lo que le valió el título de mejor restaurante de carnes del mundo.
Quién es Pablo Rivero, el dueño y sommelier detrás del proyecto
La historia de la casa no se entiende sin su dueño. Pablo Rivero, hijo y nieto de ganaderos rosarinos, abrió las puertas del local en 1999 cuando apenas pasaba los 20 años. Esa herencia familiar marcó desde el inicio la obsesión por la calidad de la materia prima.
Con los años, Rivero se convirtió en una de las figuras más visibles del rubro en la ciudad. Fue distinguido con el Premio al Mejor Sommelier de América Latina, una credencial que explica por qué la carta de vinos pesa tanto como la de cortes.
El origen de la carne y el proceso de maduración
El secreto del plato empieza lejos del local. Toda la carne servida en Don Julio proviene de ganado Aberdeen Angus y Hereford alimentado con pasto, criado en campos cercanos a Buenos Aires. Esa crianza natural se nota en el sabor y la textura final.
Antes de llegar a la mesa, los cortes pasan por una cámara climatizada donde reposan al menos 21 días. Ese período de maduración es clave para alcanzar el punto óptimo de terneza. Luego entra en juego Guido Tassi, especialista en embutidos y jefe de cocina, que se encarga del paso final.
Qué pedir en la carta: cortes recomendados y entradas
Si se busca una guía rápida para no perderse entre tantas opciones, el propio Rivero suele recomendar dos cortes emblemáticos de la casa:
- Bife de cuadril, uno de los clásicos del menú.
- Entraña, un corte de falda muy valorado por su sabor intenso.
Para abrir el apetito, la sugerencia pasa por las empanadas de maíz amarillo, calabaza y queso, además de una tabla de embutidos artesanales. Allí aparecen el chorizo, la morcilla y la salchicha parrillera, todos elaborados con receta propia.
La bodega y la colección de vinos argentinos
El capítulo del vino merece atención aparte. La bodega del restaurante atesora más de 14 mil etiquetas argentinas, una colección que pocos lugares en el mundo pueden igualar. Un Malbec bien elegido completa la experiencia y dialoga a la perfección con los cortes a la parrilla.
El edificio donde funciona el local, del siglo XIX, suma su propio encanto. Las paredes interiores están tapizadas con botellas vacías firmadas por comensales de distintas partes del planeta, que dejan mensajes en las etiquetas. El resultado es un ambiente rústico que funciona casi como un museo vivo del vino argentino.
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