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Valencia: clásica y moderna

Madrid, Barcelona y Andalucía constituyen las niñas mimadas de los argentinos, sobre todo en un primer viaje a Europa. Pero quien ya conoce y regresa, busca nuevas experiencias y lugares. Para ellos, entonces, esta nota que describe las excursiones que se pueden hacer durante dos días en Valencia.

Caminar y perderse por esas callejuelas que guardan algo de romántico, enmarcadas por pintorescos edificios de colores y un sello clásico bien conservado, a pesar del paso del tiempo. Bucear en la historia de la Catedral y aprender algo más sobre los estilos arquitectónicos que se dejan ver en la ciudad. Y para concluir el recorrido, sentarse en algún bar, sobre la vereda, para ver pasar la vida en Valencia, mientras uno se deleita con una paella, el plato estrella de este enclave.
Para llevarse una idea acabada del destino, lo mejor es permanecer dos días como mínimo para conocer sus dos grandes atractivos: el centro histórico, con sus varios edificios y sitios de interés que nos retrotraen al pasado; y la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un mega emprendimiento dedicado a la divulgación científica y cultural, de manera lúdica y didáctica, con edificios de vanguardia y ultramodernos.

DIA 1: AL ENCUENTRO DEL PASADO.
-10 a 12 hs.: antes de internarnos en el centro histórico y con toda la energía para caminar, vale la pena comenzar el paseo por los Jardines del Turia, una franja estrecha que recorre buena parte de la ciudad, abrazando incluso su centro neurálgico. Con 9 km. de extensión, jalonados por puentes y surcados por senderos, se trata del antiguo cauce del río Turia, el mismo que inundó la ciudad en el siglo XX. Por ese motivo se convirtió en un gran parque público diseñado en base a un proyecto que hacía hincapié en el ajardinamiento y la permanencia del agua como elemento importante. Según el tramo dispone de juegos infantiles, mobiliario urbano, circuito de bicicletas y estanques, donde los valencianos disfrutan de paseos y los turistas obtienen una visión de la ciudad desde otro lugar.
-12 a 12.30: si la caminata se inició en el Parque de Cabecera, lo ideal será bordear el cinturón verde por el Paseo de la Pechina hacia el centro histórico. La siguiente parada son las Torres de Quart, a las que se llega luego de 20 minutos de andar –o está la alternativa de tomar un bus: 81, 95 ó 7- hasta Guillem de Castro, donde se levanta el monumento. En medio de las anchas avenidas modernas se levanta esta construcción con sello medieval, de estilo militar del gótico tardío, proyectada como puerta defensora de la ciudad. Todavía se ven las huellas de los cañonazos de la Guerra de la Independencia y de cuando funcionaba como cárcel de mujeres. La entrada es gratuita y está abierto diariamente, excepto los lunes.
-13 a 14: por la calle Quart hasta Bolsería se llega al mercado de Valencia tras 10 minutos de caminata. Un buen preludio para el almuerzo, ya que allí se despliegan las delicias más autóctonas de estos confines: pescados y mariscos (gambas, langostinos, bogavantes, mejillones), embutidos, jamones, arroz para paella, frutas y verduras, sangría, etc. Todo impecable y ordenado, enmarcado por un edificio que también tiene algo para contar: de líneas modernistas, data de 1928, con azulejos y vidrieras de colores, columnas y bóvedas rebajadas de ladrillo. Atención que los domingos está cerrado.
-14.30: para el almuerzo y luego de dar una vuelta por las callejuelas del centro histórico, existen restaurantes con mesas en las veredas. La sugerencia del día son las tapas: patatas bravas –papas cortadas en forma rústica y bañadas con una salsa de tomate bastante picante-, calamares a la plancha, sepias, boquerones en vinagre y croquetas de bacalao, por nombrar algunos de los cientos de platitos que pueden saborearse acompañados por una cerveza.
-15.30 a 16.30: una vez finalizada la gran picada, el circuito continúa por la Lonja de la Seda, que se levanta frente al mercado. Se trata de uno de los edificios más emblemáticos de Valencia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que data de 1492. De estilo gótico civil consta de tres cuerpos y un jardín o "patio de naranjos". Esta construcción pública, que sirvió de lugar de reunión de los mercaderes, debe su denominación a que la seda era la industria más próspera de la ciudad entre los siglos XIV y XVIII. Se puede visitar diariamente, excepto los lunes.
-16.30 a 18: en la misma manzana se levantan dos edificios epicentros de la religión católica: la Basílica de los Desamparados y la Catedral de Valencia. La primera está dedicada a la patrona de la ciudad: la virgen de los Desamparados. Se trata de una obra barroca construida en el siglo XVII, que se puede visitar diariamente.
La Catedral, por su parte, refleja a través de su estilo ecléctico el devenir histórico de la ciudad: asentada sobre las ruinas de un templo romano, luego mudó a mezquita y más tarde a Catedral. Originaria del siglo XIII, su estilo vira del románico al barroco. Hay que recorrerla completa, pero particularmente el Miguelete, el campanario construido en los siglos XIV-XV, y la capilla del Santo Cáliz. Permanece abierta hasta las 18 los días laborables y hasta las 17.30 los domingos y días festivos. La entrada cuesta € 4.
-18 a 18.30: antes de la cena, bien vale la pena pasar por el Palacio del Marqués de Dos Aguas, aunque sea para admirar su fachada. Edificado durante la última década del siglo XV, se destaca por su portada, trabajada en alabastro. En el interior se encuentra el Museo Nacional de Cerámica González Martí (entrada € 3).
-18.30 a 20: Luego de desandar un poco más el centro histórico, parar en alguna feria o relajarse en alguna plaza, el mejor corolario es deleitarse con una paella, marca registrada de Valencia, en cuyos ingredientes se encuentra la historia de la ciudad. Es que el arroz fue introducido por los árabes y luego se añadieron las hortalizas como regalo de la fertilidad de la tierra del lugar. Los que saben y desean revelar los secretos de esta delicia dicen que debe incluir arroz seco, pollo, pato, conejo y caracoles. Sin embargo, con el paso del tiempo se le añadieron otros ingredientes como las chauchas y las alubias, o incluso frutos de mar para convertirse en lo que es hoy día: un plato barroco, pleno de sabores y aromas.

DIA 2: PAISAJES DEL FUTURO.

El viaje a través del tiempo nos conduce al presente, pero también nos permite asomarnos al futuro. Estamos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un gran espacio dedicado a la cultura que sorprende por sus edificaciones vanguardistas y de tendencia futurista, ubicado a unos 20 minutos en taxi desde el centro histórico. Consta de varias partes, por lo cual demandará prácticamente una jornada recorrerlo completo (incluso aconsejan destinar dos). La otra alternativa es realizar la visita panorámica –de 1,30 horas– para conocer los detalles de las construcciones, erigidas por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela, que se extienden a lo largo de 2 km.
-10 a 11: en cualquier caso un buen comienzo es el Umbracle, espacio que funciona como mirador ajardinado y también estacionamiento. Desde allí se accede a una idea cabal de la espectacularidad de las construcciones y de todo el predio, con sus estanques, paseos y zonas ajardinadas. A la vez, se despliegan senderos con esculturas y una exposición de dinosaurios robotizados.
-11 a 11.45: a su lado despunta otro edificio, el Hemisferic, que brinda proyecciones especiales que se extienden 45 minutos sobre la naturaleza, cuya programación está disponible en la web (www.cac.es). Por ejemplo, se puede descubrir a través de “Gigantes del océano” cómo era la vida submarina hace 82 millones de años. El relato se torna más impresionante cuando se disfruta en 3D, pero definitivamente adquiere otra dimensión cuando se lo aprecia en la cúpula completa. Es que el lugar donde se encuentra Hemisferic es una cubierta ovoide de 100 m. que alberga en su interior la gran esfera que constituye la sala de proyecciones.
-12 a 13: por su parte, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe es un innovador centro de ciencia interactiva que hace hincapié en la experiencia en directo. Por eso, además de las exposiciones, ofrece un completo programa de animación científica que fomenta la participación del público.
-13.30 a 15: es hora de almorzar y recargar energías para el Oceanogràfic, uno de los capítulos más interesantes y que más tiempo demandará. Allí mismo se encuentra el restaurante, con temática marina. Este lugar es el mayor acuario de Europa con más de 500 especies marinas y donde se representan los principales ecosistemas del planeta: Mediterráneo, Humedales, Mares Templados y Tropicales, Océanos, Antártico, Ártico, Islas y Mar Rojo, además del Delfinario.
-15 a 18: durante la visita –que podrá extenderse unas 3 horas– y a lo largo del recorrido por las diferentes instalaciones, podremos conocer de cerca el comportamiento y forma de vida de los más de 45 mil ejemplares de 500 especies, entre las que se destacan delfines, belugas, morsas, leones marinos, focas, pingüinos, tortugas, tiburones, así como las aves típicas de zonas húmedas.
Para una vista rápida el Palau de les Arts Reina Sofía, dedicado la programación operística, y el Ágora, espacio multifuncional para eventos, completan el complejo.
-19: para terminar el día, el Paseo Marítimo –al que se llega en bus– constituye el programa perfecto, ya sea en verano o invierno. Los propios lugareños toman este lugar como sitio de relax, para disfrutar la tarde y esperar la llegada de la noche. Este trayecto discurre junto a las playas de las Arenas y la Malvarrosa, y el Paseo Neptuno, ubicado tras la zona de restaurantes. De un lado está el mar y del otro un espacio ajardinado.
No queda más que beber una horchata, otro made in casa, un trago elaborado con un fruto que solo se cultiva en la huerta valenciana: la chufa, de sabor dulce y agradable. La merienda para que sea bien local se completa con los fartons, una especie de factura que los lugareños mojan en la horchata, del mismo modo que nosotros lo hacemos con las medialunas y el café con leche.

TIPS DEL VIAJERO

Cómo llegar: por Iberia y Air Europa vía Madrid. Se puede llegar por tren o en auto desde otras ciudades de España. Valencia está ubicada a solo 349 km. de Barcelona y a 352 km. de Madrid.

Cómo moverse: las distancias entre los sitios de interés son cortas. Valencia tiene una muy buena red de buses y también cuenta con metro. Si la estadía es de más de dos días lo ideal es adquirir la VLC Tourist Card en Tourist Info- Aeropuerto que ofrece beneficios adicionales en museos y tiendas (www.valenciatouristcard.com).

Clima: suave, típicamente mediterráneo, con una temperatura media anual superior a los 17ºC. Durante los meses invernales la temperatura no suele bajar de los 10º C.

Informes: www.turisvalencia.es. Oficina Española de Turismo: 4328-9236/[email protected].

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