El norte de Suecia es una vasta región de montañas de picos elevados y paisajes de infinitos bosques de pinos, llanuras polares, praderas y glaciares. Una escarpada línea costera, con multitud de islas y cayos, dibuja al este el límite con el mar Báltico. Sin embargo, ninguna descripción del norte de Suecia estaría completa si no se mencionara la Laponia sueca, la última región agreste de Europa.
Los amantes de la vida al aire libre pueden recorrer los legendarios parques nacionales suecos, donde se destacan los de Abisko y Sarek, además de conocer el hogar ancestral del pueblo indígena sami, cuyas tradiciones únicas siguen desarrollándose en la actualidad.
Osos, alces, lobos, águilas doradas y zorros completan la paleta natural y, como si estas riquezas no fuesen suficientes, el norte de Suecia es la tierra del afamado sol de medianoche y de la misteriosamente hermosa aurora boreal.
TIERRAS LAPONAS.
En la región de Laponia se encuentran las áreas naturales más vastas de Europa, donde los viajeros pueden experimentar la paz, la tranquilidad, la grandiosidad y la belleza del paisaje ártico. Una gran parte de este magnífico tesoro natural está al alcance de los visitantes de manera accesible, aunque otras áreas de la Laponia más remota son recomendadas para el excursionista experimentado o el aventurero.
La mayoría de los visitantes internacionales llegan a Laponia a través de la ciudad de Kiruna, a una hora y media en avión desde Estocolmo. Desde aquí uno puede dirigirse a la mayoría de los centros de montaña, como los de Abisko, Björkliden y Riksgränsen, y al macizo de Kebnekaise, la montaña más alta de Suecia, que alberga otro centro para montañeros y aventureros.
En Jukkasjärvi, cerca de Kiruna, está el mundialmente famoso Ice Hotel, con una gran variedad de eventos y actividades para los visitantes durante toda la temporada invernal. Laponia es también el hogar de los sami, los indígenas escandinavos; en este sentido las ciudades de Kiruna y Jokkmokk son los sitios a explorar por aquellos a quienes les interesen los orígenes de esa cultura.
LOS JUEGOS DE LA LUZ.
La extrema latitud norteña, por encima del círculo polar ártico, ha bendecido a Laponia con unos fenómenos de luces extremos, acontecimientos mundialmente famosos que atraen anualmente a miles de viajeros.
Durante el verano, la zona presenta no menos de 100 noches con sol de medianoche, es decir, más de tres meses de luz diurna constante, las 24 horas. La luz del sol de medianoche otorga al paisaje una dimensión mágica: caminar por las montañas de Laponia durante este tiempo divino, sin prestar atención a la hora, es una aventura poco común.
Lo contrario ocurre, por supuesto, durante los meses de invierno, cuando toda la Laponia ártica pierde de vista al sol durante tres meses completos. La compacta oscuridad polar proporciona entonces apenas unas pocas horas de una particular y tenue luz diurna. Este es el periodo en el que es posible experimentar la Aurora Borealis, bailando por el oscuro cielo polar negro como el azabache.
La aurora boreal se forma cuando partículas cargadas eléctricamente son lanzadas dentro del campo magnético de la Tierra a una velocidad elevada, impulsadas por los vientos polares. Por eso, la aurora boreal se ve mejor cerca de los polos magnéticos. El fenómeno puede aparecer durante todo el año, pero sólo es visible en la oscuridad de los cielos invernales. Su visión ha creado varios mitos y leyendas desde la antigüedad: el nombre en finlandés "revontulet", por ejemplo, significa "fuego de zorros", proveniente de una leyenda en que la aurora boreal eran chispas en las pieles de unos zorros de fuego gigantes.
En Laponia, a mitad del invierno, las luces aparecen frecuentemente en condiciones atmosféricas favorables. En la estación de montaña de Abisko, por ejemplo, uno de los lugares más famosos para los observadores de la aurora boreal, el personal puede "prácticamente garantizar" al cliente que se queda como mínimo tres noches que podrá ver el poderoso fenómeno al menos una vez.
SKELLEFTEÅ, LA PUERTA A LA REGION.
A corta distancia de los bosques profundos de Laponia se encuentra la ciudad de Skellefteå, que con 35 mil habitantes ocupa un lugar tranquilo junto a la costa del mar Báltico. Desde allí es fácil acceder a los grandes bosques, numerosos lagos y ríos salvajes.
En verano se puede practicar piragüismo o senderismo por los bosques vírgenes, jugar al golf a lo largo de las noches brillantes o hacer rafting. También se puede salir a pescar el salmón salvaje del Báltico en aguas vírgenes. Uno de los principales lugares de interés es Svansele Wilderness Centre, donde hay una exposición única de animales salvajes: allí se reúnen 600 animales de Laponia en su ambiente natural, entre lobos, osos, águilas, mapaches y linces.
En invierno, gracias a las nevadas, se puede pasear en motos de nieve, practicar patinaje sobre hielo, pesca en el hielo o esquiar abiertamente para llegar al paraje donde se encontró el famoso esquí de Kalvträsk, el más antiguo del mundo, que data de hace 5.200 años.
Cabe destacar que Skellefteå presenta una gran y reciente ventaja: desde el 28 de marzo (hasta el 28 de octubre) Ryanair vuela directo al destino desde Girona, los lunes y viernes. También es posible llegar, con escalas, a través de SAS/Spanair desde Madrid y Barcelona.
EL ICE HOTEL TAMBIEN EN VERANO.
Este particular alojamiento, íntegramente construido con hielo y nieve, es levantado nuevamente cada invierno, no sólo como una extravagancia para quienes ya conocen todo sino como un verdadero proyecto artístico.
Así, los primeros que lleguen a comienzo de temporada, en diciembre, serán testigos del trabajo y desarrollo de cada área del hotel, las que irán abriendo a medida que concluyan las obras. En total, son 5.500 m² que contienen 60 habitaciones, de las categorías Art suites, Snow rooms y Ice rooms.
Este alojamiento no sólo es ideal para realizar excursiones y contemplar los fenómenos luminosos del norte sueco, sino también para observar las obras en hielo de artistas de todo el mundo, quienes para elaborarlas sólo utilizan el agua helada del río Torne. Obras que con la llegada del verano y sus rayos solares pasarán a la historia, quedando sólo en recuerdos y fotografías.
Cabe destacar que por primera vez los viajeros podrán experimentar la sensación de estar en el Ice Hotel en verano, ya que una versión más pequeña del alojamiento más frío del mundo se está construyendo en el Art Center de Jukkasjärvi.
Así, desde el 10 de junio sus instalaciones de 120 m² ofrecen tres Art suites, un bar Absolut y la posibilidad de que los huéspedes practiquen la talla en hielo. Cada habitación es única, destacándose la denominada Arktikos 2, donde los huéspedes dormirán junto a osos polares de hielo de tamaño real, bajo las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor.
El Ice Hotel ofrece habitaciones de hotel y cabañas, tanto en verano como en invierno, así como un hostel.
Suecia: la tierra de la Aurora Borealis
El norte del país escandinavo ostenta varias facetas únicas, desde los fenómenos lumínicos extremos –el sol de medianoche y la aurora boreal-hasta la cultura Sami de Laponia, pasando por un alojamiento reconocido a nivel mundial: El Ice Hotel.
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