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Los bares de Buenos Aires

Las intimidades de los lugares que acogieron las grandes pasiones de los personajes más exiguos de Buenos Aires, en un recorrido lleno de historia, anécdotas, homenajes y recuerdos.
Cuentan que Federico García Lorca decía a Lola Membrives: " Es pa'ti. Sólo pa'ti. Nadie más maja que tú pa' componer a Mariana Pineda" . Se había estrenado "Bodas de Sangre" con un éxito apoteótico. Pero el gran andaluz quería más y seducía a la eximia actriz sin ambages. ¿Dónde sucedía esto?: En el Café Tortoni, en plena Avda. de Mayo de la ciudad de Buenos Aires, bar que frecuentaba cruzando la calle, porque se hospedaba en el hotel Excelsior, ahora hotel Castelar. Y consiguió entre palabras y suspiros, que además de Mariana Pineda, se estrene "La Zapatera Prodigiosa" y que la actriz le ofreciera un homenaje en el teatro Avenida. Seducciones, romances, crímenes, transacciones políticas, charlas con amigos, negocios, lectura, redacción de novelas, poemas, cuentos, notas periodísticas, y hoy hasta cibernética y fútbol se propicia en los bares y confiterías de Buenos Aires.

Del Tortoni, que presume ser el más antiguo, dijo quien fuera durante años presidente de la Academia del Lunfardo, José Gobello: "El turista que llega a Buenos Aires tiene toda la ciudad en el Tortoni: el pasado en las paredes, el presente sentado a las mesas; el futuro en el entusiasmo de la gente que trabaja allí para la cultura".
Es uno de los 50 bares que la Legislatura porteña eligió como Notables, cuando con la ley N° 35, en 1998, la ciudad decidió: "Se considerará como notable aquel bar, billar o confitería relacionado con hechos o actividades culturales de significación; aquel cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia le otorguen un valor propio".
Por eso "Los 36 billares" tiene lo suyo también en Avenida de Mayo: café, medialunas, ginebra y un lustrabotas sentado en un banco bajito que no cesa de cantar, alentado por el ruido de las bolas de billar, una ruidosa costumbre que no se extingue en Buenos Aires.
Y el London City, refugio de Julio Cortázar, que será siempre sitio de periodistas y políticos que escriben crónicas de actualidad, ensimismados, mientras Florida y Perú se fusionan en la vorágine ciudadana.

San Telmo y Monserrat
En Monserrat está "El Querandí", donde Jorge Luis Borges terminaba sus paseos con el amigo de turno, después de memorar cúpulas, museos y las calles que caminaba a diario para no olvidar a Buenos Aires en tiempos en que la amaba. Y "Mitos Argentinos" donde hay pizza libre con bebida incluida. "Hoy por hoy no se puede hablar de precios, nos inhibe la inflación", afirma Ricardo Montesino, dueño de "Bar Sur", con 37 años de permanencia en San Telmo. "Este fue uno de los primeros café concert, que a fines del '60 y comienzos del '70 fundaba la movida de la noche." Por allí, en la calle Defensa, está el Tangódromo, lugar famoso por las milongas del domingo. Y el Bar Seddom, donde reina la salsa y el merengue.
En el Parque Lezama, el Británico, sigue siendo patrimonio de Ernesto Sábato, pues desde esas mesas de madera maciza, vecino a señoras gordas que tomaban el té, proyectó los poemas que promovieron ese parque a la memoria colectiva.

Corrientes, ahora angosta
La Paz, La Giralda, el Gato Negro están en Corrientes y son patrimonio cultural, además de notables. La Paz plena de abogados e intelectuales progresistas, recibe una vez por año a los poetas porteños que recitan en sus puertas los poemas más disímiles. Por otra parte, en La Giralda, que nace en el 1900, se toma café y chocolate caliente con sándwiches de miga y tostados mixtos. Pero café de toda clase de variedad y procedencia es el del Gato Negro, que nació como almacén de especias de mano de una familia española, la de Victoriano López Robredo. La vidriera incluye un gato negro que no olvidó la alegría: tiene un moño rojo y un cascabel al cuello. De almacén devino en bar. Conserva los mostradores y los estantes de roble y en antiguos frascos se guardan las preciadas especias que en el sótano pasan por la mágica alquimia de la molienda. Un cuadro con el símbolo de la casa y un reloj de muy buena campanada, presiden el lugar que tiene pisos calcáreos, mesas y sillas thonet.

Las propuestas de Retiro y Almagro
"Las mejores medialunas se siguen comiendo en el Florida Garden", dice el humorista Juan Carlos Colombres, "Landrú", habitué del lugar que popularizó Jorge de la Vega y su trouppe por los '60 del Di Tella, los hippies, la minifalda y el short pant con maxi tapado. Históricas son sus mesas y la atención personalizada de los mozos que conocen y llaman a los habitué por sus nombres de pila.
Los incluye una de las visitas guiadas gratuitas de la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: "Bares Notables de San Nicolás", que sólo visita los de esa zona.
Fue a Irineo Leguizamo a quien el chef de Las Violetas le preparó un postre con su nombre: Pero Carlos Pellegrini, de rigurosa galera y bastón, llegó a esa zona de quintas el 21 de septiembre de 1884, para asistir a su inauguración. Hoy, Almagro se jacta de haberla restaurado, con sus vitrales y paredes de madera de refinada distinción.
Los Bares Notables de Buenos Aires son 50. Está La Biela, en Recoleta. Los hay también en Las Cañitas, La Boca, Belgrano, Mataderos, Barracas y todo barrio porteño que se precie. Siguen siendo punto de encuentro de porteños, y visitantes. Y un producto turístico de enorme interés y peso cultural; para tener en cuenta...

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