Una vez al año los ciervos colorados dejan de ser ermitaños y pasan a sociabilizar en busca de una pareja. Los machos abandonan sus refugios en el monte pampeano para conquistar a las hembras, las cuales en esta época están más amigables, aunque éstas pueden ser avistadas en cualquier momento del año en la Reserva Provincial Parque Luro. No así los machos, que sólo en marzo o abril y durante 45 días aparecen en escena. Y lo hacen con toda su garra, mostrando su aguerrido temperamento: por medio de un bramido o potente ronquido claman por las hembras. Así se van formando los harenes, pero el proceso no es fácil, ya que para ello debe lidiar con sus pares machos. Con choques de cornamentas, corridas, gritos y peleas, estos se disputan las parejas.
La Pampa: los ciervos colorados entran en escena
El espectáculo se puede presenciar a través de las caminatas organizadas en la reserva, que se hacen dos veces al día, desde el inicio de la temporada. A las 7 de la mañana sale el primer contingente desde el Centro de Interpretación, previo desayuno y charla. Mientras que a las 18 parte el segundo, coronando el paseo con una cena.
En los dos casos las caminatas son guiadas y duran unas tres horas. Los visitantes pueden apreciar el “flirteo” desde los diferentes miradores que se distribuyen a lo largo de la reserva, que se extiende por 7.600 ha., a 35 km. de Santa Rosa, sobre la Ruta Nacional 35.
Hay unos 2 mil animales en el parque, el cual se puede visitar todo el año, pero la temporada de ciervos en brama es acotada.
Como los grupos son reducidos, es necesario hacer la reserva con antelación.
MAS OPCIONES EN LA RESERVA.
Tanto para quien la visite en esa época o en cualquier otro momento del año, la reserva despliega otras opciones, como el bosque de caldén, más de 160 especies de aves y el Museo El Castillo -monumento nacional-.
Para conocer todos los atractivos, existen cuatro senderos: uno de ellos se adentra en el bosque; otro desemboca en la laguna (el más largo); el que va por los médanos y combina naturaleza con historia; y el educativo, especialmente hecho para las escuelas.
Otro recorrido interesante es el que toca el Matusalén y el Museo El Caserío, y se hace en auto. El primero es un caldén varias veces centenario, mientras que el museo fue a principios del siglo XX morada del pintor francés Tristán Lacroix.
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