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Ciudad Secreta

Inmigrantes, literatos, músicos y hasta sus fantasmas, narran la historia de una ciudad que invita a ser redescubierta.

Cuando era pequeña quería vivir en el edificio Kavanagh.
Me parecía -y me sigue pareciendo- una obra monumental y maravillosa. En aquel entonces, para poder admirarlo era preciso caminar con la cabeza inclinada hacia atrás y la vista hacia el cielo. Esta costumbre -que aún conservo- me posibilitó descubrir otras magnificas obras que nos regala esta ciudad.
Más tarde, gracias a mi profesión como guía de turismo, la redescubrí desde sus aristas más insospechadas, es por eso que me permito afirmar que hay tantas Buenos Aires como espíritus curiosos dispuestos a dejarse sorprender.
Poniendo en acción todos nuestros sentidos, y con la ayuda de este apunte, será posible embarcarse en una gira mágica y misteriosa por los secretos que resguardan sus calles.

JUDIOS EN BUENOS AIRES.
Así se denomina uno de los circuitos que regularmente opera la empresa de turismo Eternautas, que apelando a que la ciudad posee una de las comunidades más numerosas de judíos en el mundo, ha diseñado un circuito que explora las características, costumbres y patrimonio de la colectividad en la metrópolis. En las tres horas que dura el trayecto los visitantes tienen la posibilidad de conocer “Once”, el tradicional barrio judío de la ciudad, con su teatro Ydish, el nuevo edificio de la mutual AMIA, el templo Libertad (Sinagoga de la Congregación Israelita Argentina) y el solar donde estaba localizado el edificio de la Embajada de Israel, antes del atentado de 1992.

AL SUR DEL SUR.
En la otra punta de la ciudad, al sur del sur, emergen cuatro barrios arrabaleros que no aparecen en los mapas turísticos pero que guardan sorprendentes historias y estupendos edificios.
El recorrido permite asomarse a los distritos obreros de Barracas, conocer el edificio de la logia masónica “Hijos del Trabajo”, caminar por el pasaje Lanín (intervenido por el artista Marino Santa Marina), pasear por el puente Alsina, la avenida Boedo y visitar los históricos cafés Margot y Manzi. “El otro sur”, como denominaron este itinerario los “Eternautas”, permite combinar algunos de los emblemas más reconocidos de Buenos Aires: el tango, la inmigración, el ferrocarril y el arte, entre otros.
“Estos circuitos permiten explicar tanto al público local como a los turistas, procesos históricos y sociales complejos de una forma amigable y dinámica, brindando un enfoque innovador de sitios que habían quedado algo relegados o que merecen ser redescubiertos”, señaló Ricardo Watson, uno de los tres historiadores que hace 12 años fundó la empresa.

PAISAJE DE TANGO.
En ese variopinto sur que mencionamos tiene su origen el fenómeno cultural más significativo de Buenos Aires: el tango.
En este caso, varias agencias porteñas han elaborado recorridos temáticos que repasan el contexto político-social de sus comienzos como también el abanico de sus influencias musicales, la relación con la modernización de la metrópolis y los rituales a la hora del baile.
Lejos de los espectáculos for export, estas visitas contemplan un acercamiento a los clubes de barrio donde el género se fue haciendo su lugar, como también a la Academia Nacional del Tango. El derrotero llega a su fin en el centro de la ciudad, donde las orquestas a partir de los años 40 conocieron la gloria y el profesionalismo. Allí algunos viajeros optarán por cenar en cualesquiera de las emblemáticas pizzerías de la avenida Corrientes o terminar el periplo en alguna milonga para cerrar la velada al ritmo del 2x4.

EVITA.
Si el tango es la música que nos identifica en el mundo, Eva Perón es uno de los personajes que completa el collage iconográfico del país. Es por eso que varias empresas ofrecen un recorrido evocativo sobre una de las personalidades más influyentes del siglo XX.
El circuito “Evita” plantea visitas a diferentes escenarios porteños que fueron testigos de su vida, su actuación política, su trágica muerte y el mito que la rodea.
El Cementerio de la Recoleta, donde descansan sus restos; el edificio donde fue embalsamado su cuerpo y el museo creado en su conmemoración son algunos de los puntos inevitables para comprender parte de la historia argentina.

AL CAER LA NOCHE.
Cuando aquellos sitios por los que transitan los porteños todos los días se desvanecen ante el ocaso, emerge otra Buenos Aires dispuesta a ser redescubierta desde un enfoque desprejuiciado que apela al desarrollo de las sensaciones.
En este sentido, el periodista Diego Zigiotto comercializa algunos circuitos con características particulares, entre los que se destacan “Buenos Aires Erótica” y “Buenos Aires Misteriosa”. En el primer caso, el circuito aborda la evolución del erotismo en la ciudad revelando los lugares donde se desenvuelve la oferta de sexo, en un itinenario que se presenta tan didáctico como divertido. Entre las paradas obligadas se cuenta la visita a un sex shop para conocer sus secretos e intimidades.
En el caso de “Buenos Aires Misteriosa”, la propuesta es aún más sorprendente. La premisa es recorrer la ciudad tras las pistas de aquellas leyendas o crímenes urbanos que dejaron su huella en distintos rincones porteños.
Esta excursión tiene varias versiones: una recorre el sur de la ciudad, otra el centro y la tercera el norte.

LA HISTORIA EN SU LUGAR

Bajo este lema, el Ente Turismo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires sigue avanzando en propuestas que convocan a vecinos y turistas a compartir su tiempo libre en las calles porteñas. Tal es el caso de la serie de visitas guiadas especialmente diseñadas como recorridos teatralizados. Para comenzar, “La Plaza de la Victoria” es un itinerario que se remonta 200 años para recorrer el que fuera el centro de la vida social de Buenos Aires en el siglo XIX: las inmediaciones de la Plaza de Mayo. En la otra punta de la urbe y con un pie en los comienzos del siglo XX, “Una tarde con Roberto Arlt en Flores” invita a una travesía en la cual se entremezclan la realidad y la literatura, tras las huellas de un hombre que conoció como nadie los secretos del barrio. Redireccionando el camino hacia el sur, “Los fantasmas de San Telmo” es una opción que se desarrolla una vez por semana y que invita a adentrarse en un recorrido fantástico por las historias ocultas del barrio, y donde es preciso utilizar los cinco sentidos para inmiscuirse en los cuentos que espectros fantasmales relatan por sus calles. Es así como durante estas dos horas es posible caminar por un San Telmo víctima de la fiebre amarilla en 1871 o escuchar un poema recitado por el fantasma del romántico Esteban Echeverría, mientras al doblar la esquina por Humberto 1°, el espectro de un soldado inglés relata sus penas de amor. Finalmente, otro paseo tiene su principal escenario en La Boca, proponiendo a quienes participan rememorar la música, los idiomas, las costumbres y las tradiciones de los primeros inmigrantes que llegaron al puerto de Buenos Aires a fines de siglo XIX.

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