Es cordobés y vive en el Fin del Mundo desde 1987. Fue allí donde Carlos Giuggia -hoy al frente de Ushuaia Divers- aprendió a bucear, en aguas heladas, con temperaturas casi iguales a las que hay en la Antártida y trajes húmedos. "Era totalmente extremo, pero lo hacíamos con mucho gusto: esperábamos los fines de semana para salir a bucear", recuerda. Ahora, bucear en el Fin del Mundo es una actividad en auge, casi una moda desde algunos años, impulsada por aquellos que andan en busca de emociones fuertes. "La gente busca permanentemente cosas nuevas. Desde hace algunos años se ha volcado a las aguas frías ya cansada de ver siempre los pececitos de colores del Caribe. Quieren experiencias más raras", afirma. Y, sin dudas, las encuentran en Ushuaia, donde el buceo se practica tanto en verano como en invierno, mientras el paisaje en tierra firme se cubre de un persistente manto blanco. "Es un buceo mucho más duro que en otros lugares pero incluso hacemos bautismos, no exigimos ninguna certificación especial para traje seco porque para nosotros es algo natural y le tenemos mucha confianza al traje, por eso nos resulta muy fácil enseñarle a alguien a usarlo", asegura.
“La gente se ha volcado a las aguas frías ya cansada de ver siempre los pececitos de colores del Caribe”
Viajando: ¿Cuáles son las características del traje seco?
Carlos Giuggia: Hace algunos años había una serie de mitos en torno al traje seco, pero en la medida en que se abarataron los costos y se tornó más accesible para el público en general, muchas de las personas que trabajan con el buceo en aguas de 18º usan traje seco, porque es más confortable. Permite estar mucho tiempo en el agua y es mucho más cómodo: se puede entrar al agua vestido, se sale sin estar mojado y es mucho más práctico que esos trajes que requieren hasta de ponerse talco para poder calzárselos.
Antes los trajes secos tenían un problema: como llevan aire dentro se inflaban las piernas y la gente tenía el temor de irse a la superficie pies para arriba y cabeza abajo. Pero eso ocurría con unos trajes que son trilaminados. Los que usamos ahora son diferentes, de neoprene común o comprimido, más delgados pero con la termicidad de un neoprene grueso, por lo cual son más fáciles de usar. Los que trabajamos en esto consideramos que el neoprene comprimido es mejor, pero para quienes bucean eventualmente -una vez por semana o una vez por mes- lo más adecuado es el de neoprene común que se fabrica en Argentina.
V.: ¿Cuál es la temperatura del agua en Ushuaia?
C.G.: Tiene una temperatura de entre 4ºC y 5ºC en invierno, tremendamente fría. Si alguien cayera al agua sin equipo sobreviviría 5 ó 10 minutos antes de entrar en hipotermia. La temperatura del agua de la Antártida en verano es de 3ºC, una diferencia de 1ºC con respecto a la que tenemos acá. En verano Ushuaia está entre los 6ºC y los 8ºC, rara vez llega a los 9ºC, bastante fresco pero mucho más aceptable. Se nota muchísimo la diferencia, aunque sea de un grado. Sin embargo, de todas las personas que llevo a bucear nadie me dice que siente frío. Gente que bucea normalmente en otros puntos de Argentina asegura que ha pasado más frío entre buceos con un traje húmedo, esperando la próxima inmersión y perdiendo temperatura, que en Ushuaia con traje seco.
V.: ¿Y la visibilidad?
C.G.: Pasa lo mismo, varía de la misma manera que la temperatura. Llega hasta los 15 m. en invierno, similar a la que hay en varios sitios del Caribe. En cambio en verano, cuando hay más plancton en suspensión, es de unos 6 ó 7 m.
V.: ¿Cómo es el fondo del mar de Ushuaia? ¿Qué se ve?
C.G.: Es muy particular, debe ser uno de los más lindos del país seguramente. Se caracteriza por unas algas gigantes que se llaman kelps, que se agarran a las rocas con grampones y se desarrollan hasta la superficie. En algunos casos llegan a medir hasta 18 o 20 m. y crecen hasta 1 mm. por día en verano. Es realmente muy bonito bucear adentro de esos bosques en los que uno debe buscar los caminos para ir pasando sin enredarse. Los cambios de luz que se aprecian son increíbles. Es muy atractivo.
V.: ¿Y la fauna?
C.G.: Lo más característico son los cangrejos, hay muchísimas especies, unas 60 ó 70; el más grande es la centolla. También sorprenden las estrellas de mar y anémonas.
V.: ¿La actividad se hace todo el año?
C.G.: Sí, en invierno y en verano. Es muy lindo cuando estás en el agua y alrededor ves un paisaje totalmente nevado. Hace menos frío que fuera del agua, donde a veces las temperaturas son bajo cero, mientras que en el agua son siempre sobre cero.
V.: ¿Qué tipo de viajeros elige bucear en Ushuaia?
C.G.: La mayor parte son turistas internacionales: franceses, españoles, alemanes, holandeses, suizos, italianos, australianos, finlandeses, ingleses, gente que está acostumbrada a las aguas frías y que vienen a hacer una previa para después viajar a la Antártida y bucear allá, algo que está muy de moda. Acá se van aclimatando. También hay argentinos que optan por venir a Ushuaia a conocer y terminan buceando.
Informes: Ushuaia Divers - [email protected].
Es necesario recordar que se recomienda no tomar un avión hasta un mínimo de 12 horas –y de preferencia hasta 24 horas- después de un buceo. El nitrógeno se acumula en el cuerpo durante las inmersiones y necesita tiempo para igualarse con la presión exterior de manera gradual. De no tomarse esta precaución, la diferencia de presión en los vuelos, o cualquier inconveniente en la presurización de la cabina, puede provocar un accidente de descompresión.
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