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Millas aéreas: ¿un sistema en el que todos ganan?

Después de más de tres décadas de existencia, los programas de viajero frecuente (FFPs, por sus siglas en inglés) comienzan a cambiar el foco. La idea apunta a priorizar el nivel del gasto por encima de la cantidad de tramos volados.

 

Más de 30 años atrás, en 1981 para ser más preciso, American Airlines puso en marcha el primer programa global de viajeros frecuentes de la industria aerocomercial. Una manera de fidelizar clientes a cambio de pasajes gratis que al poco tiempo fue replicada por otras "majors" como Delta, British y United. En el lote también estaba la célebre Pan Am, cuya descontrolada administración de ese sistema fue uno de los tantos factores que ayudó a su quiebra.
Hoy, el panorama de los FFPs (Frequent Flyer Programs) es muy diferente. Según se ha comprobado, a muchos usuarios les interesa más el estatus de su tarjeta que la posibilidad de obtener un ticket ocasional sin cargo, que también llegará. Con una categoría élite en la membresía, se disfruta de check in prioritario, upgrade o asignación de un asiento preferente, acceso sin espera a la aeronave y despacho gratuito del equipaje no acompañado (muchas aerolíneas están cobrando desde la primera pieza), entre otros beneficios. El viajero frecuente quiere y necesita llegar a destino descansado y sin estrés.
Desde siempre las categorías más altas de un FFP se alcanzaban sumando millas, o sea volando y volando. Pero el panorama está comenzando a cambiar y ahora muchas líneas aéreas comienzan a fijarse más en el gasto que en los tramos viajados. Siguen, así, la línea de los programas hoteleros o las tarjetas de crédito, que premian por el nivel de consumo.
No es lo mismo el pasajero A, que vuela una vez al año entre Nueva York y Los Ángeles en First Class pagando por su ticket US$ 4 mil, que el pasajero B, que hace la misma ruta 10 veces en un año, pero en Economy, desembolsando un promedio de US$ 400 por vez. Ambas personas terminan gastando lo mismo, pero al pasajero A (mucho más rentable en la estructura de costos) se le deben acreditar 10 mil millas (6 mil por la extensión de la ruta y el resto por tratarse de un boleto premium), mientras que el pasajero B se llevará 60 mil.
En este contexto de cambio, por ejemplo, un vuelo de Gol entre Buenos Aires y San Pablo en tarifa promocional acredita apenas 317 millas, mientas que en la categoría siguiente suma 1.056. LAN tiene un sistema similar, otorgando muy bajo puntaje a los boletos "Discounted Economy".
También existen diferentes maneras de calificar un mismo viaje. Un vuelo de Alitalia acumulará sólo el 50% de millas en Aerolíneas Argentinas, pero un 100% en Delta, Air France-KLM, Gol o Aeroméxico, que también son miembros del SkyTeam.
Virgin America otorga cinco puntos por dólar gastado en pasajes y Air New Zealand implementó un sistema de premios basado en la clase tarifaria y la longitud de la ruta, pero en vez de millas por zonas. Además de impreciso no es justo, ya que los vuelos más largos no son, necesariamente, los más costosos.
Mientras nuevas reglas de juego llegan a los FFPs, lo importante es que se impongan normas que sin afectar la rentabilidad de las empresas hagan foco en el muchas veces maltratado pasajero.

 

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