La furgoneta carga con todos los objetos que puede haber en una casa de escasos recursos. Corre 1948 y el conductor, Vernon Presley, llega a Memphis en compañía de su esposa Gladis y su hijo de 13 años, Elvis, con la esperanza de poder mejorar la dificultosa situación económica que los aquejaba en Tupelo. El niño, que desde el asiento de atrás contempla el movimiento de la gran ciudad, no tiene ni la más remota idea de que, en unos pocos años, se va a transformar en el Rey del Rock’n’Roll. Ignorando su destino, y aunque ya tocaba la guitarra, hizo lo que cualquier chico de su edad: terminó el colegio, tuvo numerosos trabajos esporádicos –acomodador de cine, camionero– y vagó horas interminables por los clubes de blues de la Beale Street, donde brillaban los mejores músicos negros del momento. Las ondulaciones de aquellas voces –sus fraseos, ronquidos y onomatopeyas- se le tatuaron en sus cuerdas vocales y en su alma. Años más tarde, cuando había encontrado su propia voz, grabó dos canciones para su primer disco simple. La cara A de aquel vinilo, “That’s All Right, Mama”, se transformó rápidamente en un arrasador éxito que cambió para siempre el curso de la música popular de Estados Unidos y del mundo. Desde aquella noche de 1954 en los legendarios estudios de la Sun Records hasta el 16 de agosto de 1977, cuando el sueño terminó abrupta y torpemente, Elvis Presley fue sinónimo de Memphis y Memphis fue sinónimo de rock’n’roll.
La ciudad pasó al primer plano mundial y ya nadie en el planeta ignoró su nombre y su ubicación. Hoy, decenas de miles de turistas y curiosos la visitan, atraídos por la vida de aquel jovencito de jopo engominado que con su música y los sensuales movimientos de su pelvis hizo bailar a millones de hombres y mujeres.
HISTORICA Y MODERNA.
Situada en una alta montaña sobre el río Mississippi, en el límite oeste del estado de Tennessee, Memphis refleja en su fisonomía las influencias de la tradicional aristocracia sureña y de la gran comunidad afroamericana que componen su población. Así, las señoriales casonas que caracterizan a los alrededores se intercalan, en muchas zonas, con una arquitectura propiamente urbana, definiendo un perfil cuyas mixturas forman un conjunto más que atrayente. Uno de los edificios más interesantes para visitar es la Baptist Church, ubicada en la Beale Street. Esta iglesia, de sobria y a la vez atrayente fachada, fue construida después de finalizada la Guerra Civil –en los años en que se creó la primera misión de la iglesia baptista para la población negra de Estados Unidos- y actualmente está protegida por el Registro Nacional de Sitios Históricos. Se puede llegar a ella en cualquiera de los trolebuses antiguos que circulan por la Main Street o incluso en los pintorescos carruajes tirados por caballos que realizan recorridos por la zona céntrica.
Otra de las visitas obligadas es la del viejo motel Lorraine, donde fue asesinado Martin Luther King, en abril de 1968, en el balcón de la habitación 306. Por su trascendencia histórica, hoy forma parte del Museo Nacional de los Derechos Civiles. Está ubicado en el 450 de Mulberry Street y puede visitarse sin problemas a lo largo del día. El tristemente célebre cuarto donde cayó muerto el antiguo pastor y activista ha sido acondicionado para la vista del público; en el frente, cubierto por un enorme vidrio, se pueden apreciar numerosos documentos y diarios de la triste jornada.
A unas pocas cuadras, el turista tiene la oportunidad de disfrutar de un pequeño acontecimiento que, si bien roza lo bizarro, no deja de ser sumamente original y despertar en uno la inocencia perdida. Se trata de una vieja tradición que se lleva a cabo todos los días a las 11 y a las 17 en el legendario y magnífico hotel Peabody: el desfile de decenas de patos que, acompañados de una marcha (la “King Cotton March”, de John Philip Sousa) atraviesan el histórico lobby del establecimiento rumbo a la fuente donde se zambullen y juegan. Este lujoso hotel, que figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos, merece ser visitado, dado que es uno de los edificios más glamorosos de la metrópoli.
Un sitio de interés que también debe conocerse es el Mud Island & The Mississippi River Museum, en Mud Island, donde 17 galerías atesoran testimonios de la extensa historia del río y toda la región ribereña, desde los tiempos en que estuvo habitada por indígenas hasta la época en que se establecieron los primeros colonizadores europeos. En realidad, más allá de la visita a dicho museo, si el viajero desea vivir la auténtica experiencia de estar en el Mississippi al menos unos días, lo que debe hacer es alojarse en cualquiera de los muchos bed & breakfast que funcionan en antiguas y señoriales casonas donde se respetan todas las tradiciones regionales que preserva la ciudad. Y, si lo que se desea es navegar el famoso río, la compañía Memphis Queen Riverboat Line ofrece paseos breves y también excursiones hasta St. Louis, en Missouri; o la hermosa Baton Rouge, en Louisiana.
LA CALLE DEL BLUES.
Pero claro, estando en Memphis es obligatorio ir a la Beale Street para sentir en la piel los latidos de ese viejo blues que en otros tiempos tocaban aquí figuras como B.B. King, Howlin’ Wolf y Muddy Waters, entre tantos otros. Esta legendaria arteria, que cruza el extremo sur del centro, aún conserva la excitación de aquellos días, sobre todo a la noche, cuando comienzan a titilar los neones de los clubes y bares en los que es posible escuchar auténtico blues del delta, además de rock’n’roll, jazz y algo de country, mientras se saborean exquisitos platos típicos de la gastronomía cajun.
De día es posible maravillarse con el arte de músicos callejeros que se instalan en las esquinas o conocer la casa del composior W.C. Handy, autor de uno de los primeros grandes éxitos del blues, el “Saint Louis Blues”- y a quien Louis Armstrong le dedicó un disco entero interpretando sus temas en 1954.
En este tour musical entre blues y rock no se puede abandonar Memphis sin conocer dos míticos lugares: el Sun Studio y Graceland.
Memphis: historia y música del Mississippi
RECUERDOS DEL REY DEL ROCK `N´ROLL.
De afuera, a pesar de la enorme guitarra que cuelga desde la pared, la esquina no dice nada; solo un frente despintado con el nombre del lugar a un costado. Pero el nombre en cuestión es nada más y nada menos que Sun Studio, y entrar en él –para cualquier amante de la música- es ingresar al sitio donde prácticamente nació el rock’n’roll. Porque si bien el “Rock Around the Clock” de Bill Halley and his Comets ya había revolucionado gran parte de Estados Unidos, fue aquí, en este estudio, donde Elvis Presley grabó el mencionado “That’s All Right, Mama”, y las cosas cambiaron para siempre. La visita es breve pero emocionante y se transforma en conmovedora cuando el guía invita a escuchar la mítica grabación improvisada de Elvis junto a los igualmente grandiosos Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y Johnny Cash.
El otro lugar imperdible es Graceland, la famosa residencia de Elvis Presley, hoy convertida en museo.
Ubicada a quince minutos del centro, sobre el bulevar que lleva el nombre del inolvidable músico, la elegante mansión de 1910 que Elvis compró en 1957 atesora objetos personales, vestimenta, premios, fotos e instrumentos del Rey y, en los jardines, sus automóviles y motocicletas, además del avión que lleva el nombre de su hija, Lisa Marie y, claro, su tumba. Al terminar el recorrido casi todos los visitantes se lanzan a comprar los múltiples souvenirs que se venden en la tienda del museo.
Y mientras los turistas van y vienen por la historia del rock, a unos pocos kilómetros los viejos barcos de vapor siguen surcando el Mississippi y, en una esquina de la Beale Street, un jovenctio de jopo improvisa otra vez una hermosa versión de “Tha’s All Right, Mama”.
ARQUITECTURA DE AVANZADA Y MAS MUSICA
Otra de las atracciones de la ciudad es el estadio deportivo Pyramid Arena, que fue construido en 1991 y con sus 98 m. de altura se transformó es la sexta pirámide más grande del mundo. “The Pyramid”, como es llamado comúnmente, está situado en el centro de la urbe, en el 1 de la Auction Avenue, justo en la orilla del río Mississippi, y dispone de 21 mil asientos. En su primera etapa fue la sede del equipo de básquet de la Universidad de Memphis, mientras que de 2001 a 2004 fue también la “casa” de los Memphis Grizzlies, que participan de la NBA. Actualmente es posible disfrutar de numerosos espectáculos musicales, ya que es el lugar elegido por los grandes músicos estadounidenses e internacionales cuando sus giran llegan a esta zona del país. Se trata de una magnífica obra arquitectónica que, si bien fue resistida al comienzo, se ha transformado en un ícono de la ciudad. Y, si queda tiempo aún, hay que pasar por el Memphis Rock’n’Soul Museum. El establecimiento –ubicado en el 191 de la Beale Street, en la esquina con la legendaria Highway 61– atesora en sus instalaciones la historia de ambos géneros, abarcando el período desde que los pioneros comenzaron a difundir el blues hasta el gran estallido por los éxitos de la Sun Records y los sellos Stax y Hi. Para la visita guiada se entregan auriculares con información y más de 100 canciones. Además, a través del recorrido por las siete galerías es posible apreciar tres videos documentales, más de 30 instrumentos y una gran cantidad de trajes y vestidos usados por grandes estrellas del rock y el soul. El museo está abierto todos los días de 10 a 19 y la entrada cuesta US$ 11.
Cómo llegar: el Aeropuerto Internacional de Memphis está localizado a 5 km. al sur de la ciudad. La manera de llegar desde Buenos Aires es volando con Delta Air Lines a Atlanta y desde allí conectar a Memphis. El vuelo dura dos horas y media.
Alojamiento: la oferta incluye hoteles de todas las categorías. Alojarse en el Peabody sería un perfecto valor agregado a la estadía. También existen numerosos hostels.
Clima: Memphis tiene un clima subtropical húmedo, con un verano muy caluroso (con 22º de mínima y 33 de máxima como promedio) e inviernos fríos, con una máxima promedio de 10º. El otoño y la primavera son las estaciones ideales para viajar.
Transporte público: en la zona metropolitana está a cargo de la Memphis Area Transit Authority y lo componen autobuses y tranvías.
Más información: www.memphistn.gov.
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