Inicio

Disney gourmet: no sólo de queso se alimenta el ratón

Si creés que la gastronomía en Walt Disney World se reduce a hamburguesas, helados y otros elementos fast food, lamento informarte que estás equivocado. Muy equivocado. Porque en el complejo de Orlando existen al menos una docena de restaurantes de primera categoría, donde no se escatiman recursos para llevar a los comensales platos de impecable sabor y presentación.

Walt Disney World Resort cuenta con nada menos que 475 locales gastronómicos. Y si los carritos de helados y los puestos de pochoclos constituyen la base de esta gran pirámide alimenticia, al tope de ella, en la filosa punta, se erigen los denominados restaurantes signature.

En este caso la magia pasa por la mano de avezados cocineros y, como ellos mismos comentan, la posibilidad de contar con recursos ilimitados para que sus creaciones resulten impecables. Mientras, los chefs principales aplican flexibilidad e inventiva para usar siempre los mejores productos, variando los menúes al ritmo de las estaciones del año y los designios de la Madre Naturaleza. Disney también trabaja con granjas especializadas y boutique, con lo que si se requiere, por ejemplo, una partida de zanahorias baby que midan de 3 a 5 cm., sólo es cuestión de pedirlo.

En cuanto a los restaurantes, los comensales encontrarán una decoración elegante, vajilla de primera categoría y una carta que responde a la temática del lugar. Es justo destacar que los menúes contemplan cualquier tipo de necesidad dietética, ya sea que responda a alergias o a estilos de vida.

Personalmente, doy fe de que absolutamente cada bocado que he probado no sólo ha sido riquísimo, sino que no ha tenido defectos de cocción ni condimentación. Si me preguntaran por la presencia de saleros y pimenteros en las mesas, no sabría qué responder.

Quizás acudir con niños a estos sitios no sea lo más cómodo (si a esta altura creés que Walt Disney World es un destino sólo para ir con chicos, ya podés replanteártelo). Pero si sucede, las recepcionistas beneficiarán a los pequeños con una hoja de actividades y crayones de colores. Así se distraen un poco y no rompen los… que ya en la cocina los chefs están haciendo lo propio, pero para deleitarnos.

COMER A LO BESTIA.

Con la reciente apertura del área New Fantasyland, el parque Magic Kingdom ganó el restaurante Be Our Guest, que se enmarca en el film La Bella y la Bestia. En realidad se trata del castillo del malogrado príncipe, que recibe a hambrientos visitantes para saciarlos con platos de la cocina francesa.

Las cenas (con servicio a la mesa) tienen lugar en el Salón de Baile –bajo un gran fresco de ángeles– y en la tenebrosa Rose Gallery, donde la pequeña rosa del film va perdiendo sus pétalos y los relámpagos transforman un retrato del otrora bello príncipe en su bestial alter ego.

Debido a su éxito, las reservas para cenar deben hacerse con, por lo menos, tres meses de anticipación. Por suerte, el almuerzo permite disfrutar del restaurante a cualquier madrugador que haga la fila para ingresar. En este caso se habilita el Ala Oeste, en cuyo centro las esculturas de Bella y la Bestia bailan sobre una cajita musical.

Al mediodía se trata de un servicio de comida rápida superior. Así, a través de un novedoso sistema de terminales táctiles se pueden pedir platos como sopa de cebolla, ensalada niçoise de atún y, la elección de su servidor, cerdo cocido a fuego lento, con vegetales, bacon y puré de papas. Para “bajarlo” podemos pedir una bomba de maracuyá, de chocolate o de limón y frambuesa (hechas con masa bomba, claro).

HAKUNA MATATA.

El segundo paso es Jiko, restaurante de especialidades africanas ubicado en el Hotel Animal Kingdom Lodge.

Para comenzar, los vinos provenientes de Franschhoek, epicentro de las Winelands sudafricanas, hacen su aparición para acompañar las entradas: tenderloin de jabalí con pap de maíz y chakalaka (acompañamiento que consta de diversas verduras y condimentos); una empanadita de masa filo tunecina rellena de hongos, espinaca y queso; y un crujiente roll de bobotie (preparación a base de carne picada) con salsa de yogur.

Luego, la sopa de calabaza con un crouton de higo ofrece un solaz antes del plato fuerte: filet mignon grillado al roble sobre arroz pilaf y reducción de vino tinto.

Por suerte, aún queda lugar para el postre: crème brulée de amarula (aquella fruta que emborracha a los micos y es base de la conocida crema de licor) y torta de chocolate y rooibos de Tanzania.

Vale mencionar que luego de la comilona es posible acceder al “patio trasero” del hotel para apreciar antílopes, cebras y jirafas, entre otras especies que habitan el adyacente Animal Kingdom.

LA ENSALADA DE HOLLYWOOD.

En el parque Hollywood Studios se encuentra The Hollywood Brown Derby, local que emula a un antiguo restaurante de la meca del cine estadounidense, respetando detalles como la música de piano en vivo y mozos de estricto esmoquin.

De entradas, un variadito: camarones empanados, pinzas de cangrejo y milhojas de hongos y queso azul. Entre los principales hay mariscos, bisonte al asador, cerdo, pato confitado y filete de bife glaseado en reducción de vino tinto. Como postre elijo la torta de toffee de banana y chocolate blanco sobre una galleta de cacao y almendras.

Pero sobre todo ello, las palmas se las lleva la Ensalada Cobb, plato emblemático creado originalmente en el viejo Brown Derby. La combinación de ingredientes resulta tan liviana como adictiva, aunque no parece complicado: verduras, pavo, bacon, huevo, queso azul, palta, cebollina (todo esto picado) y una vinagreta especial que le da el toque de gracia a este imperdible.

BIENVENU MONSIEUR.

En el pabellón de Francia del parque Epcot, Monsieur Paul deja de lado los “vinos espumantes” y el “queso azul” para remplazarlos por el champagne y el roquefort.

Para empezar, un raviolón relleno de caracoles sumergido en crema de perejil. Otra opción es la ensalada de verdes con roquefort, pera y nueces de pecán caramelizadas.

Exquisitamente presentados, podemos destacar también el pargo rojo con escamas de papa y salsa de romero; y la pechuga de pato con especias orientales y papas paille.

La pâtisserie se hace presente con una milhojas de frutos rojos y la torta caliente de chocolate, almendras y helado de praliné. Mi elección recae sobre un espumoso soufflé con salsa de Grand Marnier, licor ideado en 1880 en base a coñacs y esencia de naranja amarga. Délicieux!

CITRICOS MAGICO.

En el segundo piso del Hotel Grand Floridian, el restaurante Cítricos ostenta un menú con lo mejor de la cocina mediterránea.

El mozo nos trae las entradas de mejillones en salsa de tomate y camarones salteados en limón y vino blanco, junto con una sugerencia precisa: el osobuco, plato “signature” del establecimiento gastronómico, que se sirve desde sus mismos orígenes.

Gracias a la cocina a la vista pude registrar cómo llegó a mi mesa el rebosante trozo de carne y los vegetales. Pero el primer ataque no se dirigió a ellos, sino al mismísimo hueso, en el afán de extraer lo que comúnmente llamamos “caracú” para ponerlo en un pancito.

Uno de los ventanales de Cítricos da a Magic Kingdom y pronto comenzará su show de cierre. De entre una gran selección de tés, cafés, coñacs y whiskies, elijo el Royal Tokaji, vino de postre húngaro, y espero pacientemente.

En un tris tras el Castillo de la Cenicienta se ilumina bajo las bengalas, seguidas de enormes flores de fuego multicolor. Se trata del más grandioso espectáculo de clausura de los parques, titulado “Wishes” y dedicado a los deseos que se vuelven realidad.

Mientras, del otro lado, sorbiendo mi copita, constataba que los deseos de todo buen paladar se pueden materializar sin obstáculo alguno en Walt Disney World.

 

 

PLAN DE COMIDAS = AHORRO

Todos quienes se alojen en los hoteles de Walt Disney World tienen derecho a comprar el Plan de Comidas Disney, que permite ahorrar cerca de un 40% en gastronomía. Por cada persona y día de alojamiento, el plan contempla un snack, una comida rápida y una comida con servicio a la mesa. A ello se suma un vaso que se puede recargar con bebidas en el hotel. Cabe indicar que las cenas o almuerzos con servicio a la mesa constan de entrada, plato principal, postre y bebida no alcohólica. Lo interesante es que reuniendo dos de estas comidas se puede acceder a cualquiera de los restaurantes exclusivos de Disney, como Monsieur Paul, Jiko y tantos otros. El mismo “valor” también tienen los desayunos, almuerzos y cenas con los personajes de Disney. Vale señalar que el Plan de Comidas debe comprarse antes de viajar a Disney.

Temas Relacionados

Deja tu comentario