Recorrer el corazón de Europa es un viaje inolvidable. Y hacerlo navegando el legendario Danubio en un barco de lujo que visita grandes capitales y pueblos pintorescos junto con castillos, viñedos y escenarios únicos, es una experiencia exclusiva e imperdible.
Te contamos todo sobre el increíble crucero por el Danubio a bordo del AnaMagna, barco de lujo de AmaWaterways.
A principios de la primavera boreal partimos de Vilshofen (Alemania) en el AmaMagna, barco de AmaWaterways, en un viaje de 7 noches. En este puerto cercano a Munich el Danubio comienza a ser navegable y desde allí zarpamos hasta la magnífica Budapest, capital de Hungría. Aquí te contamos todo lo debes saber sobre este maravilloso viaje.
Alemania: el encanto de Baviera en crucero por el Danubio
La llegada al barco permite entender por qué se dice que el AmaMagna redefine el lujo de los cruceros fluviales en Europa. Con el doble de ancho que los convencionales, el barco tiene camarotes y zonas comunes extra amplios y confortables, además de gran cantidad de detalles que hacen del viaje una experiencia fuera de lo común.
Quienes embarcan temprano pueden aprovechar para conocer algo de Vilshofen an der Donau, su casco histórico, su paseo frente al Danubio, sus cervecerías y sus calles adoquinadas con casas pintorescas y a inicios de la primavera llenas de flores.
Al caer la noche, la recepción es una fiesta, es una Oktoberfest en el muelle al estilo bávaro: música, cerveza y salchichas se mezclan con competencias, baile y risas.
Al día siguiente, la parada es en la cercana Passau, conocida como Ciudad de los Tres Ríos. Allí elegimos hacer un paseo a pie, aunque también se puede optar por un trekking que lleva a subir hacia el castillo o, para los más activos, un inolvidable paseo en bicicleta.
En el caso del AmaMagna, todas las excursiones están incluidas, se hacen en grupos pequeños y con un equipamiento de audio que permite escuchar a los guías a la perfección sin tener que correr.
En Passau destacan la arquitectura gótica y barroca italiana y la catedral de San Esteban, a apenas pasos del río, que permite obtener increíbles fotos.
Muy cerca del centro, es interesante ver el encuentro de los tres ríos que confluyen en la ciudad dando un marco único a las casas color pastel, cúpulas de iglesias y callecitas adornadas de flores con la llegada de la primavera.
Linz, Salzburgo y más
El tercer día del viaje encuentra a los viajeros en Linz, tercera ciudad de Austria. Un breve paseo a pie que nos lleva hasta su Plaza Principal (Hauptplatz), rodeada de coloridos edificios, en cuyo centro destaca la Columna de la Trinidad, monumento barroco de mármol levantado en 1723.
Un punto interesante de la plaza es la casa con un relieve de un elefante en su fachada: el animal, que el archiduque Maximiliano recibió como regalo de boda en 1552, fue protagonista de un épico periplo desde India hasta Austria acompañado de un séquito real de unas 1.000 personas. La curiosa historia dejó huella en varias de las ciudades por las que pasó, así como en un fabuloso libro de José Saramago titulado El viaje del Elefante.
Otro imperdible es el edificio renacentista donde se hospedó Wolfgang Amadeus Mozart en su paso por la ciudad, y donde en pocos días compuso la famosa Sinfonía Linz.
En este punto, sin embargo, es necesario realizar una de las elecciones más complicadas del crucero: decidir si visitan, también en territorio austríaco, la magnífica Salzburgo en un tour de día completo; u optar por la excursión que lleva a Ceský Krumlov, en República Checa, hacia donde decidimos rumbear eligiendo nuestra propia aventura.
El pueblo más lindo de Chequia y un gran castillo
Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, Ceský Krumlov es para muchos pueblo más hermoso de la República Checa. El río Moldava forma una gran curva que rodea casi por completo el centro de la ciudad, creando un paisaje de ensueño.
Además de recorrer sus encantadoras calles, es imprescindible conocer el fabuloso castillo del siglo XIII, el segundo más grande de ese país, desde donde se pueden tomar fantásticas fotos.
La ciudad es simplemente de cuento y la Plaza de la Concordia, con su fuente central y rodeada de edificios renacentistas y barrocos de colores vivos, es un imperdible. Las casonas con frescos pintados a mano muchas veces albergan bares o tabernas con sus nombres labrados en colgantes de maderara y mesas frente al río.
Las tiendas de antigüedades y joyerías que ofrecen diseños en moldavita (una piedra verde traslúcida producto del impacto de un meteorito que cayó en esta parte de Europa hace millones de años), completan una visita encantadora que el AmaMagna ha sumado recientemente a sus opciones y que sin dudas vale la pena conocer.
Para terminar un día agitado, después de la cena partimos a pie para una visita exclusiva para los viajeros de AmaWaterways: el Castillo de Greinburg, construido entre 1488 y 1493, el castillo residencial más antiguo de Austria.
Curiosamente, uno de los miembros de la familia ducal de Sajonia-Coburgo y Gotha —dueña de la propiedad— aún vive en el lugar, que cuenta con cientos de habitaciones y apenas 4 personas destinadas al servicio.
Entre sus estancias sobresale la Sala Terrena, totalmente revestida con piedras del Danubio que, según cuenta la leyenda fueron compradas una a una a los habitantes de los alrededores a modo de ayuda en tiempos de grandes dificultades económicas.
Las fotos actuales de los royals con los que se relaciona la familia propietaria de Greinburg y una hermosa vista al Danubio coronan una velada que termina con bailes típicos y un brindis entre los pasajeros del AmaMagna.
La abadía de Melk y una navegación soñada
Sobre un acantilado que domina el Danubio, la Abadía de Melk impacta al llegar a esa ciudad, tanto por su arquitectura como por su historia.
Fundada originalmente en 1112, vivió una era de gran prosperidad como centro espiritual y cultural. El imponente conjunto que se visita hoy, de un amarillo vibrante y cúpulas imponentes, es el resultado de una impactante reconstrucción barroca realizada entre 1701 y 1736, diseñada para reflejar la gloria divina a través del arte y la simetría.
En el interior de la abadía se destaca su Biblioteca, con manuscritos medievales de valor incalculable bajo techos decorados con frescos magistrales.
Este entorno inspiró a Umberto Eco para su célebre novela El nombre de la rosa cuyo protagonista y narrador, el joven novicio Adso, es originario de Melk y, ya anciano, escribe sus memorias desde esta misma abadía, recordando los misteriosos crímenes ocurridos en una biblioteca laberíntica.
La Iglesia de la Abadía es considerada una de las obras barrocas más bellas del mundo con dorados, mármoles y frescos que parecen elevarse hacia el cielo.
Desde sus terrazas exteriores, además, se obtiene una de las vistas más privilegiadas del valle de Wachau, permitiendo apreciar desde las alturas la curva del río por el que el AmaMagna continúa su elegante descenso hacia Viena.
Nuevamente a bordo, la navegación que sigue atraviesa uno de los tramos más hermosos del Danubio. Allí se pueden apreciar a ambas márgenes del río impactantes siluetas de castillos y mágicos viñedos en terrazas. El palco privilegiado para este recorrido es el restaurante Al Fresco del AmaMagna, con ventanales de piso a techo que permiten disfrutar de una vista inigualable desde la proa del barco.
Viena, un paseo por el corazón del Imperio
Viena es uno de los puntos más esperados de la navegación por el Danubio. La capital de Austria es un verdadero museo a cielo abierto.
A pocos minutos a pie, el Palacio Imperial de Hofburg se erige como el testimonio del poder del imperio Habsburgo que brilló durante seis siglos.
Como antigua residencia de invierno de la familia imperial, el complejo es una fascinante mezcla de estilos arquitectónicos. Allí, el visitante se sumerge en el mundo de la emperatriz en el Museo Sisi y los Apartamentos Imperiales, o se maravilla con la tradición de la Escuela Española de Equitación, con una tradición que data del siglo XVI.
La esencia de Viena también se descubre en sus calles y su cultura de café. El llamado "Triángulo de Oro", formado por las elegantes calles peatonales Graben, Kohlmarkt y Kärntner Straße, invita a una experiencia de lujo entre boutiques de alta costura y edificios de una arquitectura espectacular.
En la calle Graben destaca la Columna de la Peste (Pestsäule), imponente monumento barroco erigido tras la gran peste de Viena de 1679 y uno de los más conocidos del patrimonio arquitectónico.
Tras pasar por la emblemática Ópera Estatal, una parada obligatoria es el Hotel Sacher para probar la legendaria torta de chocolate que lleva su nombre, o el histórico Café Central, donde el tiempo parece haberse detenido entre columnas de mármol.
En el Centro Histórico (Innere Stadt), la Catedral de San Esteban sorprende con su tejado de azulejos coloridos e imponente arquitectura gótica. Además de la parte principal del templo se puede subir a su torre para tener una vista de la ciudad, o hasta recorrer sus catacumbas.
La tarde es para visitar el magnífico Palacio de Schönbrunn, residencia de verano de la familia imperial, y sus espectaculares jardines. Este imponente complejo barroco con más de 1.400 habitaciones es una joya de la arquitectura palaciega europea.
Entre sus salas más impresionantes destacan la Gran Galería, con sus frescos en el techo y espejos de cristal que evocan la elegancia de Versalles, y el Salón Chino Azul, lugar donde el último emperador, Carlos I, firmó su renuncia al trono.
La experiencia se completa recorriendo sus inmensos jardines, donde está el zoológico más antiguo del mundo (fundado en 1752) y el famoso "tapete de flores" frente a la glorieta, un espacio que los vieneses disfrutan como pulmón verde de la ciudad.
Por la noche una actividad opcional es presenciar un concierto en una ciudad con una de las óperas más prestigiosas y afamadas a nivel mundial.
Las estatuas de Bratislava
La capital de Eslovaquia es una ciudad amigable, perfecta para pasear a pie, donde se siente un espíritu relajado. Conocida como la "Ciudad de las Coronaciones", Bratislava fue el escenario donde 18 monarcas de la dinastía Habsburgo recibieron su corona.
Hoy, los viajeros pueden seguir el Coronation Walk, ruta marcada por pequeñas coronas doradas en el suelo que atraviesa el casco antiguo, reviviendo el fastuoso recorrido de los emperadores hacia la Catedral de San Martín.
Explorar el centro histórico a pie es una invitación a la sorpresa constante. Sus callejuelas empedradas, que a menudo desembocan en patios escondidos de gran belleza, están pobladas por esculturas de bronce que se han vuelto icónicas: desde el simpático umil (el hombre que asoma de una alcantarilla) hasta la estatua de Hans Christian Andersen o Schöne Náci, un legendario personaje que, según cuentan, recorría el casco histórico de la ciudad vestido de frac y regalando flores.
Entre plazas pintorescas con fuentes y fachadas de colores, destacan sitios como la Puerta de San Miguel y farmacias y bares antiguos que conservan una estética que parece detenida en el tiempo, ideal para quienes buscan autenticidad en cada rincón.
Los amantes de los dulces no deben dejar de probar los Bratislavské roky, tradicionales medialunas rellenas de semillas de amapola cuya receta de siglos es considerada patrimonio cultural.
Las tiendas de souvenirs de la zona peatonal son una gran tentación ya que además de tener hermosos recuerdos, y artesanía en madera y cristal, se consiguen precios más baratos que en las vecinas Austria y Alemania.
Para coronar la visita, el Castillo de Bratislava domina el horizonte desde una colina estratégica. Aunque su interior funciona principalmente como museo sobresalen sus jardines barrocos y su espectacular vista del casco antiguo, el Danubio y la parte moderna de la ciudad.
Buda y pest: entre la historia y la vida local
Budapest también merecería más de un día de recorrido y sin duda muchos de los viajeros que elijan este crucero de AmaWaterways podrán hacerlo a través de un post tour.
En un día hay mucho por conocer: la ciudad se despliega imponente a ambos lados del río. La exploración comienza en la histórica colina de Buda donde se encuentra el Distrito del Castillo de Buda (o Palacio Real).
Con más de 700 años de historia, este complejo fue destruido y reconstruido seis veces, sobreviviendo a invasiones mongolas, otomanas y a las la Segunda Guerra Mundial.
Hoy es es Patrimonio de la Humanidad y alberga sitios de interés cultural como la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest. Caminar por sus patios permite admirar la majestuosidad de la Fuente de Matías y sentir la resiliencia de una ciudad que ha sabido restaurar su gloria imperial, además de disfrutar de impactantes vistas.
Cerca de allí está el Bastión de los Pescadores, mirador neogótico con siete torres que representan a las tribus fundadoras de Hungría, que parece sacado de un cuento y ofrece la mejor vista panorámica del Danubio.
Justo al lado se está la Iglesia de Matías, una joya de tejado colorido que ha sido escenario de bodas reales.
Al descender y cruzar hacia Pest, la zona más dinámica y comercial, el paisaje cambia. Tras una caminata por sus avenidas, descubrimos el pulso cotidiano en la zona de la Plaza Erzsébet, donde la famosa noria (Budapest Eye) y ferias locales con puestos de comida tradicional invitan a asomarse a la vida local, entre olor a goulash y dulces típicos.
El Puente de las Cadenas, el más antiguo de la ciudad, impacta con su estructura custodiada por imponentes leones de piedra sigue siendo el símbolo máximo de la unión de la capital.
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