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Panamá: naturaleza y cultura al por mayor

Además de la exuberancia tropical y sus playas sobre el océano Pacífico y el mar Caribe, Panamá ostenta una ciudad capital que no sólo atrae por el famoso canal sino también por su condición cosmopolita y la riqueza de su legado histórico.

Salvaje, placentera, magnífica e histórica. Así es Panamá. Un destino que fascina tanto por sus bellezas naturales y culturales como por esa maravilla de la ingeniería que logró unir a los dos océanos: el gran canal.
Cultura, islas tropicales, compras, majestuosos resorts, naturaleza virgen, costumbres ancestrales y aventura, son sólo algunos de los motivos para visitar el país.

UNA CIUDAD PUJANTE.
Fundada en 1519 por colonizadores españoles, quienes la llamaron Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, actualmente Panamá City es una ciudad pujante en cuyas calles abundan los bancos (es un gran centro financiero), lujosos hoteles, antiguos almacenes, enormes centros comerciales y numerosas tiendas.
Debido a su estratégica ubicación atrajo en distintas épocas a grandes potencias que dejaron su impronta en la ciudad. Así, pueden verse huellas arquitectónicas de los franceses en los altillos y balcones de hierro, y de los españoles en las fortalezas, las plazas y las iglesias.
Los altos -y cada vez más numerosos- edificios y torres que se asoman a una bella y tranquila bahía definen su perfil moderno, que contrasta notablemente con la arquitectura del casco antiguo, donde se destacan notables construcciones del siglo XVII, como la Catedral, el Convento de Santo Domingo, el viejo edificio de la Universidad de los Jesuitas y el Museo Las Bóvedas.
Asimismo, existe otra zona colonial –denominada Panamá Vieja, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco– que abarca un área protegida en la que sobresalen la Plaza Mayor, las ruinas del Convento de la Concepción y el Puente del Rey. Este distrito fue el primer asentamiento de la ciudad, pero después de los ataques y saqueos del pirata Henry Morgan en 1671, y de ser arrasada por un feroz incendio, tuvo que ser trasladada a su actual ubicación.
Pero, por supuesto, en Panamá City la atracción principal es el majestuso canal, único punto de conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico, además del estrecho de Magallanes.
Esta obra maestra de la ingeniería comenzó a erigirse en 1904. El primer intento por parte de Francia falló, pero luego lo concretó Estados Unidos, administrándolo desde 1914 hasta el 31 de diciembre de 1999, cuando -horas antes de ingresar al nuevo milenio, y a través de un histórico acuerdo- Panamá logró su recuperación.
El canal se encuentra en el punto más angosto del istmo de Panamá, entre el mar Caribe y el océano Pacífico (80 km.), lo que facilita el acortamiento de distancias y tiempos de comunicación marítima con otros puntos del orbe.
La obra está conformada por el lago Gatún, el corte Culebra y las esclusas de Miraflores, Pedro Miguel y Gatún.
Por el canal desfilan anualmente más de 14 mil embarcaciones, entre enormes barcos de transporte de mercaderías y majestuosos cruceros. El lugar de concentración para disfrutar del espectáculo es el dique Miraflores, donde hay dos terrazas de observación, además de un restaurante panorámico. Actualmente se está trabajando en su ampliación, que estará lista en 2014.

PLAYAS, ISLAS TROPICALES Y COLOR.
Al noroeste del país, sobre el mar Caribe, San Blas es un territorio independiente dentro de Panamá. Se rige, desde 1925, con autoridades y leyes propias. Y es uno de los destinos más concurridos por los turistas, que llegan en pequeñas avionetas o taxis marítimos, atraídos por conocer a la cultura kuna.
De las 365 islas que hay en el archipiélago, sólo 49 están habitadas. Algunos de los islotes, que se pueden recorrer en las lanchas-taxis, disponen de distintas alternativas de alojamiento y son verdaderos paraísos vírgenes en los que la naturaleza reina con total pureza.
La importancia de San Blas reside en que no es un parque temático ni una puesta en escena de otros tiempos, sino que se trata de una verdadera comunidad indígena que remite a la América profunda.
Otro espléndido archipiélago panameño es Bocas del Toro, situado al noroeste del territorio y conformado por nueve islas, 51 cayos y más de 200 islotes. El pueblo del mismo nombre es muy pintoresco; ostenta coloridas viviendas de madera y sirve de punto de partida para conocer el Parque Nacional Marino, la selva y cascadas de la isla Bastimentos, los cayos Zapatilla y la Isla de los Pájaros.
Además de sus innumerables playas, grutas, cuevas y arrecifes de coral, el archipiélago es territorio de varias especies de tortugas, como la blanca, la de carey, la cabezona o caguama, y la más grande de todas: la canal.
Bocas del Toro es, a la vez, el paraíso de los amantes del buceo, que pueden practicarlo en la bahía del Almirante, donde abundan los arrecifes que albergan cangrejos, camarones, estrellas y caballitos de mar, almejas y todo tipo de corales y esponjas.
A sólo 20 minutos de avión desde Panamá City, hacia el sudeste del país, se encuentra la bella isla Contadora, descubierta en 1514 por Vasco Núñez de Balboa. Pertenece al archipiélago Las Perlas y dispone de 13 estupendas playas de arenas blancas, con aguas transparentes, ideales para el buceo y los deportes náuticos.
Asimismo, en la zona hay más de 100 cayos deshabitados en los que se organizan safaris fotográficos y recorridos de turismo aventura.
Si lo que se busca es lujo, placer y privacidad, el lugar indicado es la Costa Blanca, una bonita franja de playas del distrito de Farallón, sobre el Pacífico, a 115 km. de la capital, donde se emplazan -y continúan desarrollándose- destacados resorts.

JOYAS ECOTURISTICAS.
El Valle de Antón es una comunidad turística que se ha convertido en una joya ecoturística. La población está emplazada en el cráter de un volcán extinto hace más de 3 millones de años, motivo por el cual cuenta con aguas termales y tierras muy fértiles.
De clima templado todo el año, El Valle es también tierra de historia y leyendas. Fue habitada por varios grupos indígenas durante cientos de años, y es famosa por sus extraños jeroglíficos que aún permanecen sin descifrar.
La exuberante naturaleza alberga una gran diversidad, incluyendo las ranas doradas -que sólo se encuentran en esta zona y en el Parque Nacional Campana- y los árboles cuadrados.
Para los aventureros, nada mejor que el Canopy Adventure: se puede volar por el suelo de la jungla y también sobre el Chorro El Macho, una de las cascadas más grandes del área que forma parte del atractivo paisaje.
Además, los fines de semana El Valle se transforma en un centro comercial campestre, en el que se ofrece una gran variedad de flores, artesanías, muebles de ratán, frutas y vegetales.
Por otra parte, la provincia de Darién -al sudeste de la ciudad, en la frontera con Colombia- constituye la zona más salvaje de Panamá, con inmensas áreas de selva virgen y pueblos indígenas. Casi todas las especies de aves del país pueden avistarse allí.
Existen varias salidas desde Panamá City que brindan un mix de cultura y ecoturismo, con una duración que va de días a semanas. Así, se puede visitar o permanecer en aldeas indígenas en alguna de las comarcas de los emberá o los wounan (éstas también son regiones semi-autónomas, autogobernadas por los indígenas).
Una visita tradicional consiste en un vuelo desde la ciudad, seguido por un viaje río arriba en cayuco hasta una aldea donde se pueden degustar comidas preparadas tradicionalmente e ir de pesca con integrantes de la tribu, utilizando técnicas tradicionales.
Vale mencionar que El Darién alberga al Parque Nacional homónimo, establecido en 1980 y declarado Reserva de la Biosfera de la Humanidad por las Naciones Unidas. Es el más grande de Centroamérica, con 5.790 km2.

DATOS UTILES

Tips del viajero
Clima: durante todo el año en sus tierras bajas el clima es tropical, mientras que en las altas es templado. A nivel del mar la temperatura media es de 29° C y disminuye 1° C por cada 150 m. de elevación.
Idioma: el oficial es el español.
Moneda: Balboa, aunque se utilizan billetes de dólares estadounidenses. Las monedas pueden ser balboas o dólares (son equivalentes en tamaño y valor).
Electricidad: 110 V/60 Hz.
Qué llevar: se recomiendan prendas livianas, sombrero de ala ancha, lentes de sol y protector solar.
Licencia de Conducir: los visitantes pueden manejar hasta 90 días con licencia extranjera.
Taxis: las tarifas están basadas en un sistema de zonas. Para visitar varias áreas de la ciudad conviene alquilar un taxi por hora. Los precios de los taxis pequeños y grandes varían.

 

 

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