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Cuba, la isla infinita

Playas de aguas transparentes, ciudades de encantadora arquitectura por las que el tiempo parece no haber pasado, una cultura singular y el encanto innegable de su gente, siempre dispuesta a la charla y la sonrisa, convierten a Cuba en un destino de infinitos atractivos, único y apasionante.

Develada al mundo hace más de 500 años como la “tierra más hermosa que ojos humanos han visto”, Cuba maravilla con su naturaleza, la hospitalidad de su gente -abierta y desinhibida- y la historia de sus ciudades, ricas en arquitectura, leyendas y sitios coloniales.
Cuba ofrece más de 300 playas naturales de fina arena y aguas apacibles, cálidas, poco profundas y libres de contaminación, que se extienden por unos 600 km. de bello litoral. Muchas de ellas se localizan en zonas vírgenes, como los más de 4 mil cayos adyacentes a la isla, donde se encuentran los parajes más exclusivos.

Pero también su rico legado cultural y arquitectónico le ha valido a esta isla el reconocimiento de nueve sitios únicos que integran la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Ineludible, su capital, La Habana, se erige como una de las ciudades más deslumbrantes del Caribe, donde sobreviven intactos los múltiples encantos que supo ganar a través de los siglos, desde los primeros pasos de los españoles por el continente hasta el omnipresente legado de su Revolución.

Cultura, naturaleza, playas, actividades, pero sobre todo un espíritu único, que debe a su particular historia e identidad, convierten a Cuba en un destino imperdible para el viajero que esté abierto al descubrimiento de lo singular.

LA HABANA.
Poseedora de un gran caudal de historia, cultura y tradición, La Habana -capital de Cuba- es el destino cultural por excelencia de la mayor de las Antillas, y una de las urbes más encantadoras del mundo. También suele ser la impactante puerta de entrada para el turista que llega a la isla.
El Premio Nobel de literatura Ernest Hemingway, decía que, en belleza, sólo la superaban Venecia y París. Una ciudad bulliciosa, marítima, abierta, alegre y desprejuiciada que sabe, sin embargo, vivir su propia vida interior.
San Cristóbal de La Habana, nombre original con el que fue bautizada, atesora múltiples atractivos para disfrutar: una arquitectura colonial de genuinos valores, numerosos sitios de recreo y hasta hermosas playas, quizá poco conocidas. En ella están los grandes hoteles, los cabarets más rutilantes y los más afamados restaurantes. Clubes, marinas, parques recreativos, museos, teatros, complejos deportivos y excursiones y recorridos dentro y fuera de la ciudad completan las propuestas.
La Habana Vieja es el corazón original de la ciudad, una de las más antiguas fundadas por los europeos en el hemisferio occidental, en 1519. Ya para el siglo XVII se había convertido en uno de los principales epicentros de construcción de barcos en el Caribe. Aunque en la actualidad es una gran metrópolis de unos 2 millones de habitantes, su antiguo centro mantiene una interesante mezcla de monumentos barrocos y neoclásicos, así como un conjunto homogéneo de casa privadas, con arcadas, balcones, portones de hierro forjado y patios interiores.
Su historia abarca tres períodos fundamentales, que están claramente reflejados en el paisaje urbano: período colonial español (1519 a 1898), período neocolonial norteamericano (1898 a 1959), y el período revolucionario (de 1960 a la fecha). El colonial, que duró casi 400 años, dotó a La Habana de la gran cantidad de edificaciones que hoy la distinguen, y que ha llevado a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a declarar a La Habana Vieja como Patrimonio Mundial en 1982.

FORTALEZAS.
El primer asentamiento fue construido en el borde oeste de la bahía de La Habana, cuya entrada está flanqueada por cuatro imponentes construcciones de piedra caliza. El Castillo de los Tres Reyes del Morro fue levantado como consecuencia de la incursión del pirata inglés Sir Francis Drake en esas aguas. El rey de España ordenó erigirlo sobre una enorme roca que se conocía como El Morro: allí envió a su jefe de obra Juan de Texeda, junto al ingeniero militar Battista Antonelli, quienes pusieron manos a la obra en 1587.
La fortaleza de La Cabaña está en la parte este de la bahía. Impresionan sus muros de finales del siglo XVIII construidos en común con los de El Morro. Cada noche a las 21 un grupo de soldados vestidos con uniformes de época disparan desde allí el tradicional "Cañonazo de las Nueve" que, en tiempos de la Colonia, se efectuaba a diario para anunciar el cierre de las puertas de la muralla que rodeaban la ciudad.
En la orilla opuesta al Castillo del Morro, en el inicio de la curva del Malecón, se levanta la Fortaleza de San Salvador de la Punta, de menores dimensiones. Fue construida en 1590, y en 1629 se decidió -con vistas a defender mejor el puerto- unirla a El Morro por las noches mediante una gruesa cadena que impedía la entrada a barcos enemigos.
El Castillo de la Real Fuerza es otro gran monumento que bloquea la Plaza de Armas. Fue el primer gran bastión de la ciudad, erigido en 1558 sobre las ruinas de una fortaleza aún más antigua. Ese mismo año, la Corona envió a Cuba al ingeniero Bartolomé Sánchez, quien trabajó junto a 14 funcionarios y picapedreros en la reconstrucción del baluarte, incendiado y destruido por el corsario francés Jacques de Sores.

PLAZAS Y CALLES.
Una vez conocidas las impresionantes fortalezas de la ciudad, es conveniente dedicarse a recorrer las estrechas calles que desembocan en hermosas plazas, al tiempo que se descubre una arquitectura singular y encantadora.
La ciudad original se concentraba alrededor de la Plaza de Armas, algo típico de las ciudades coloniales españolas, donde los edificios militares, políticos y religiosos se construían todos muy próximos. Hoy en día es la principal plaza turística, cuyo nombre se debe a que -desde finales del siglo XV- fue el escenario de destacadas ceremonias y eventos militares.
Cerca de allí está el Palacio de los Capitanes Generales, antigua residencia de los gobernadores de la colonia, luego sede del gobierno municipal y posteriormente Museo de la Ciudad. El Palacio del Segundo Cabo, originalmente construido como oficina de correos en 1772, también rodea la misma plaza.
A pocas cuadras de allí, la Plaza de la Catedral es otro de los sitios destacados de La Habana Vieja. La Catedral de la Inmaculada Concepción domina su perspectiva con sus peculiares campanarios asimétricos. Construida en 1748 por orden del obispo de Salamanca, Felipe José de Res Palacios, es una de las iglesias más hermosas y sobrias del barroco latinoamericano.
La Plaza Vieja, fundada en 1584, es otro de los más famosos monumentos de La Habana Vieja: a diferencia de lo que sucede en otras plazas, aquí no hay edificios religiosos ni públicos. En su lugar, casas y mansiones palaciegas de la élite colonial de la ciudad la rodean. La Casa de los Condes de Jaruco ha sido completamente restaurada y se eleva ahora como un ejemplo excelente de la arquitectura de entonces.
Como en muchas urbes coloniales ubicadas en áreas costeras, los españoles levantaron una muralla para proteger su perímetro de los ataques de piratas y de potencias extranjeras. La muralla de La Habana fue construida entre 1674 y 1797, y en un área de alrededor de 3 km², que definía los contornos de la ciudad. Fue derribada en 1863 para facilitar la expansión de la urbe, aunque sus líneas continúan definiendo sus límites.
La rica vida social de La Habana transcurría en gran medida en sus cafés y restaurantes. Muchos son sitios de interés que vale la pena conocer. Entre ellos:
- El elegante Gran Café El Louvre está situado en el centro, en el hotel Inglaterra, el más antiguo y clásico de Cuba, fundado en 1875. Sus mesas están decoradas por artistas plásticos contemporáneos.
- La Bodeguita del Medio, a uno de los costados de la barriada histórica de la Plaza de la Catedral, es famosa por su ambiente, comida cubana tradicional, decoración única y también por sus mojitos.
- El Patio, sobre la plaza de la Catedral, es un restaurante ubicado en una magnífica mansión colonial con un hermoso patio interior.
- Cerca del Parque Central está El Floridita, uno de los bares preferidos por Hemingway debido a sus deliciosos daiquiris.
- El mejor café se sirve en el Café Escorial, en la Plaza Vieja.

 

VARADERO.
Pero sin lugar a dudas, los viajeros que lleguen hasta la mayor de las Antillas querrán disfrutar de algunas de las playas más increíbles del Caribe, que cumplen con todos los requisitos de una postal perfecta.
Entre ellas, Varadero es la más famosa y principal destino de sol y playa de la isla. Con una longitud de más de 20 km. y una temperatura media de 25°C, la transparencia de sus aguas, las disímiles tonalidades azules y las arenas finísimas, suaves y blancas, se conjugan para convertirla en un balneario inolvidable.
A sólo 140 km. de La Habana y a 30 de Matanzas, en este punto paradisíaco de la geografía cubana se han sabido combinar los atractivos de la naturaleza con la infraestructura y el confort. Allí se encuentra una de las mayores ofertas hoteleras y extrahoteleras de la isla, que, para los más exigentes, incluye instalaciones para la actividad náutica, eventos y viajes de incentivo, un campo de golf de 18 hoyos y tres marinas internacionales, en cuyas inmediaciones se halla el parque submarino de Cayo Piedras del Norte.
Una amplia gama de circuitos y excursiones locales le permitirán conocer sitios como el Parque Josone; el Gran Parque Natural Montemar; el Parque Nacional, Reserva de la Biosfera y Sitio Ramsar Ciénaga de Zapata, uno de los más extensos humedales del Caribe insular; la reserva ecológica Varahicacos; y el Valle de Yumurí.
La ciudad de Matanzas, muy próxima al balneario, es reconocida como la Atenas de Cuba, convertida en una urbe rica y culta por la inmigración francesa de finales del siglo XVIII, la más próspera del interior del país. Por sus escenarios desfilaron figuras de la talla de Fanny Elssler y Ana Pávlova, Sara Bernhardt y Adelina Patti, considerada la mejor soprano absoluta de todos los tiempos; mientras que entre sus huéspedes contaría a Luis Felipe de Orleáns, quien más tarde se convertiría en Rey de Francia.

CAYO LARGO.
Privilegiado por la naturaleza, Cayo Largo exhibe una belleza insuperable tanto en su entorno natural como en sus fondos marinos, ideales para el buceo. Situado en el mar Caribe, en el extremo oriental del archipiélago de Los Canarreos, dista 177 km. La Habana y Varadero.
Esta isla de singulares atractivos es considerada uno de los mejores sitios para el buceo y las actividades náuticas por sus playas vírgenes, protegidas por hermosas formaciones coralinas en aguas poco profundas, donde habitan gorgonias, peces y variada flora. Cayo Largo tiene una superficie total de 37,5 km² y 25 km. de longitud, casi en su totalidad de playa. Se extiende sobre las aguas turquesas como una perfecta lengua de arenas blancas y finas, que van dejando paso a un mar que primero resulta transparente a la vista, para adquirir poco después tonalidades cada vez más intensas.
Su infraestructura hotelera es moderna y confortable, totalmente armónica con el entorno natural en que se encuentra. El aeropuerto internacional Vilo Acuña está preparado para recibir aviones de gran porte y diariamente opera vuelos desde y hacia La Habana, mientras que semanalmente lo unen frecuencias con otros destinos del país.

JARDINES DEL REY.
Los cayos, islas e islotes bautizados por los españoles entre 1513 y 1514 como Jardines del Rey -en honor al entonces monarca Fernando el Católico-, desbordan paisajes de insólita belleza.
Cayo Coco y Cayo Guillermo -dos de los más sobresalientes- son escenarios naturales para los deportes náuticos y la recreación, con playas defendidas por arrecifes coralinos y abundante vegetación boscosa que acoge una fauna diversa donde reinan los flamencos rosados.
Desde la propia cayería, usted puede diseñar su propio itinerario. Para ello dispone de excursiones y múltiples recorridos que le permitirán moverse a pie o en coche por toda la región. Las playas constituyen la principal razón para acercarse al fabuloso universo de Jardines del Rey: íntimas, acogedoras y pintorescas.
Este destino dispone de una moderna red hotelera de categoría 4 y 5 estrellas, en primera línea de playa bajo la modalidad de todo incluido. De igual forma en las ciudades de Ciego de Ávila y Morón, sitios de interés histórico-cultural, diversas instalaciones y restaurantes garantizan una confortable estancia.
Los cayos Coco y Guillermo se ubican al norte de la provincia de Ciego de Ávila, situada en el centro-este de Cuba, entre la provincia de Sancti Spíritus (oeste) y la de Camagüey (este). El acceso puede hacerse por vía aérea; por una carretera de 17 km. sobre el mar que enlaza Cayo Coco con la isla; o por mar, llegando a la marina de Cayo Guillermo que brinda servicios de trámites migratorios y aduaneros.

VILLA CLARA.
Villa Clara, un destino con más de 800 mil habitantes en una superficie de 7.943 km², se caracteriza por la virginidad de sus cayos y su patrimonio histórico-cultural que complementa todos los atractivos naturales del territorio. Los Cayos de Villa Clara son un caprichoso rosario de 500 islotes que serpentean sobre un mar de sorprendentes tonalidades de verde y azul al nordeste de la provincia, muy próximos a una gran barrera coralina.
Los cayos Santa María, Las Brujas y Ensenachos, con abundantes formaciones coralinas y una gran diversidad de especies submarinas, resultan ideales para la práctica del buceo y la fotografía submarina. Son idílicos parajes donde la vegetación autóctona da paso a playas de fina arena y aguas cristalinas. Están unidos al poblado marinero de Caibarién, en la isla, por una autovía de 48 km. sobre el mar, premiada internacionalmente por su armoniosa combinación de naturaleza e ingeniería en una zona declarada Reserva de la Biosfera.
Cayo Las Brujas debe su nombre a la leyenda popular sobre los amores de una joven pareja frustrados por un celoso tío, quien también dio origen al de un islote vecino: Cayo Borracho. A una milla de distancia está varado el barco San Pascual, botado al mar en 1919 en los astilleros de San Francisco, California. Guarda recuerdos de la presencia del escritor Ernest Hemingway. En su cubierta, el pintor cubano Leopoldo Romañach encontró la inspiración para algunos de sus paisajes marineros.
Cayo Ensenachos, el más pequeño de los tres, es sin embargo refugio de 22 especies endémicas de flora y 39 de fauna. Tiene forma de herradura y antiguamente fue un asentamiento aborigen. Sus playas siempre están totalmente en calma gracias a la posición del cayo, que previene que grandes olas choquen con fuerza en la costa.
Cayo Santa María es también conocido como La Rosa Blanca de Jardines del Rey. La leyenda asegura que esta franja de tierra de 13 km. de largo y entre uno y dos de ancho, está poseída por el espíritu de Rosa María Coraje quien, oculta en la bodega de una nave, llegó a la zona buscando el paraíso y a su amado, que había partido en una expedición anterior. Consiguió desembarcar en el cayo y sobrevivir escondida entre los mangles, viviendo de la pesca, hasta que halló a su hombre en un islote cercano.
La capital de la provincia, Santa Clara, se relaciona históricamente con la figura del legendario guerrillero, al punto de conocerse como “la ciudad del Che”. El Memorial Ernesto Che Guevara, donde se encuentran sus restos, y el Monumento al Tren Blindado, son algunos de los lugares vinculados a esta figura de la historia cubana.
Sitios como el teatro La Caridad, Monumento Nacional y símbolo de la arquitectura neoclásica cubana; el parque Leoncio Vidal; la biblioteca Martí; y el Museo de Artes Decorativas, son otros de sus emblemáticos atractivos culturales.
Completan la oferta de la más central de las provincias cubanas el balneario de aguas mineromedicinales de Elguea, el gran lago artificial Hanabanilla, único de su tipo en el país; y la ciudad de San Juan de los Remedios, octava villa fundada en Cuba por los españoles, cuyo centro histórico fue declarado Monumento Nacional. También es conocida como “Cuna de las Parrandas”, uno de los festejos populares más antiguos de la isla.

PATRIMONIOS MUNDIALES.
Además del Centro Histórico de La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones, Cuba cuenta con otros ocho sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. Reconocida como ejemplo de protección por sus enormes esfuerzos, la isla se destaca por el infinito orgullo de sus habitantes por su historia, identidad y patrimonio. Estos ocho sitios cubanos en la Lista del Patrimonio Mundial son:

1 - Trinidad y el Valle de los Ingenios (1988)
La ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios se encuentran al sur de la provincia de Sancti-Spíritus, en la región central de Cuba y constituyen un testimonio de lo que fueron las antiguas fundaciones españolas en el mar Caribe. Erigida en 1514 bajo el nombre de Villa de la Santísima Trinidad, debe su nacimiento a la industria azucarera. Su arquitectura combina características de los siglos XVIII y XIX e inicios del XX. Las edificaciones de mayor interés son la Plaza Mayor y la Iglesia Mayor de la Santísima Trinidad. Cerca de la ciudad yace el valle de los Ingenios o valle de San Luis, verdadero monumento arqueológico de la industria azucarera. En el valle se conservan numerosas ruinas de las instalaciones relacionadas con la fabricación del azúcar, como ingenios, barracones y viviendas de verano.

2 - San Pedro de la Roca (1997)
Con el fin de defender a la ciudad de Santiago de Cuba -en el Oriente del país- de ataques de piratas, entre los siglos XVII y XIX se construyó el Castillo de San Pedro de la Roca, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1997. Junto al Castillo de La Estrella y la batería de la Socapa, forma parte del más grande y completo ejemplo de ingeniería militar renacentista europea en el Caribe.

3 - Parque Nacional Desembarco del Granma (1999)
Ubicado en los límites de la provincia de Granma, en la región oriental de Cuba, fue creado en 1986 para conmemorar el histórico desembarco de Fidel Castro y sus compañeros el 2 de diciembre de 1956. El lugar posee bellas terrazas marinas y espectaculares acantilados, que constituyen un ejemplo de valor universal de las particularidades morfológicas y los procesos geológicos en curso en esos terrenos.

4 - Valle de Viñales (1999)
Enclavado en la localidad de Viñales, 25 km. al norte de la ciudad de Pinar del Río, en el extremo occidental cubano, el valle de Viñales cautiva por su enorme belleza natural y el paisaje rural en el que predominan las plantaciones de tabaco. El Valle posee especies vegetales y animales únicas o casi en extinción. Deslumbran los monolitos verticales cubiertos de vegetación, popularmente conocidos como Mogotes.
El Parque Nacional Valle de Viñales cuenta con el mayor sistema cavernario de Cuba, donde se destacan la cueva del Indio, atravesada por el río San Juan; y la de Santo Tomás, la mayor de las Antillas. Entre las atracciones del valle sobresale el Mural de la Prehistoria, en una de las laderas del mogote Dos Hermanas, que exhibe un enorme fresco de 120 m. de alto por 180 m. de ancho, realizado por el cubano Leovigildo González, discípulo del muralista mexicano Diego Rivera.

5 - Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café del sudeste de Cuba (2000)
Los primeros cafetales franco-haitianos de Santiago de Cuba, ubicados al sureste de esa oriental provincia, fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 2000. Esos cafetales fueron establecidos entre finales del siglo XVII e inicios del XIX por emigrantes franceses y haitianos que escaparon de su país en 1789 tras el estallido de la revolución y se instalaron en el extremo oriental cubano. La unidad típica cafetalera estaba formada por la vivienda doméstica -a la vez almacén-, los caminos y las áreas agrícola e industrial. Los cafetales franceses realizaban el proceso completo del beneficio del grano: el secado, descascarado, trilla y pulida en el moulin, o tahona, los secaderos, el horno de cal y el acueducto pluvial o fluvial. El agua represada se distribuía por canales, salvándose los desniveles de las montañas con viaductos y arcadas para el proceso de beneficio del grano. Los cafetales tienen una enorme importancia como centros de cultura arquitectónica, científica, técnica y vial. Existen cerca de un centenar de estas fincas, la mayoría ubicadas en la provincia de Santiago de Cuba y Guantánamo, que forman un extenso cinturón cafetalero en la región sudeste de Cuba. Las más famosas son la finca de Santa Sofía, el Kentucky y La Isabélica, esta última en perfecto estado de conservación y sede actual de un museo etnográfico.

6 - Parque Nacional Alejandro de Humboldt (2001)
Debe su nombre al científico alemán Alejandro de Humboldt, quien recorrió la isla entre 1800 y 1801, y está ubicado en la provincia de Guantánamo. Es uno de los más importantes parques naturales del Caribe. En sus montañas, mesetas, ríos, llanuras, bahías, arrecifes coralinos y cayos habitan numerosísimos ejemplares endémicos de la flora y la fauna cubanas. Posee uno de los ecosistemas más variados, de una enorme belleza, y uno de los más protegidos de Cuba. Es considerado uno de los sitios de mayor endemismo del mundo: en él se encuentra el 2% de las especies de flora de la Tierra. El parque concentra hermosos paisajes montañosos con bosques latifolios y pinares, ríos, pozos y cascadas.

7- Centro Histórico Urbano de Cienfuegos (2005)
Con una superficie de 91 manzanas, el Centro Histórico Urbano de Cienfuegos forma un conjunto de alto valor monumental por su entorno arquitectónico y mobiliario urbano. El Parque José Martí y las calles San Fernando y San Carlos completan la zona, que resume el legado de diferentes épocas. Su trazado refleja las costumbres, forma de vida, técnicas constructivas, cultura material y espiritual que lo singulariza. El espacio es también habitado por la riqueza de la música popular y la plástica, que forman parte indisoluble de la cultura artística patrimonial de la localidad.

8 -Camagüey (2008)
La villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, fue designada Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco por sus valores excepcionales, entre los que se destaca la abundancia de calles estrechas y sinuosas en una trama vial irregular, única en la Isla. La armonía e integración de diversos estilos arquitectónicos, la cantidad y calidad de edificios religiosos, el uso ancestral del barro en diferentes productos, la presencia de la vegetación, profusa también en patios de viviendas, y los testimonios intangibles de la cultura, la convierten en un sitio único.

NATURALEZA CUBANA

La naturaleza cubana se destaca por una gran diversidad paisajística y ecológica respecto al resto del Caribe insular, debido a su clima y la complejidad de su evolución geológica. Con una de las floras insulares más ricas del mundo, se destacan las palmeras, con unas 100 especies, entre las que sobresale la palma real (roystonea regia), el árbol nacional. Entre la fauna, varios anfibios y moluscos son también exclusivos de la isla, entre ellos las polymitas, moluscos que viven en los árboles del oriente cubano, cuyas conchas son consideradas por sus colores como las más bellamente pigmentadas del mundo. Una curiosidad es que Cuba alberga varias especies reconocidas internacionalmente por su enanismo o su gigantismo: vale mencionar al ave más pequeña del mundo, el zunzuncito (mellisuga helenae), una especie de colibrí de sólo 63 mm. de largo también conocido como pájaro mosca; o a la ranita cubana (eleutherodactylus limbatus) que mide 12 mm. Por el contrario, en los bosques orientales de la isla habita el almiquí (solenodon cubanus), especie de insectívoro considerado como gigante en comparación con sus parientes más cercanos, que alcanza los 46 cm. de longitud; o el murciélago pescador (noctilio leporinus), uno de los más grandes entre los ejemplares conocidos.

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